Unos 10.000 agricultores de Asaja (25.000 según la organización y más de 2.000 según la policía nacional) se manifestaron ayer por la mañana en Madrid para exigir al Gobierno una defensa firme en Bruselas de los intereses del sector en las reformas de frutas y hortalizas y vino. Más de la mitad de los manifestantes eran valencianos.
La manifestación partió a las 11 de la mañana de la puerta de Alcalá de la capital y culminó pasada la 1 del mediodía ante el Ministerio de Agricultura, en Atocha, donde se mantuvo un buen rato la concentración para remarcar la protesta colectiva.
El presidente de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), Pedro Barato, aseguró al término de la manifestación que “este ha sido el momento justo de la protesta”, ya que las futuras organizaciones comunes de mercado (OCM) están en vías de negociación y urge conocer los planteamientos que se barajan.
“De forma pacífica le hemos dicho al Gobierno que no nos confunda y deje de mandar globos sondas”, indicó barato, agregando que la única bandera de su organización es la del campo, en clara respuesta a las palabras de la ministra Espinosa en las que acusaba a los organizadores de la protesta de politización.
“Hoy hemos hecho lo mejor para el presente y el futuro de nuestro sector”, remarcó el presidente de Asaja, a la vez que advirtió que “esto acaba de empezar”.
La mitad, valencianos
En la manifestación participaron representaciones de todas las regiones españolas, pero la más numerosa fue la de la Comunitat Valenciana, hasta el punto de representar más de la mitad del total de participantes, superando las 5.000 personas convocadas por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA), Fepac de Castellón y Jóvenes Agricultores de Alicante. El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, explicó que el objetivo de esta protesta es exigir a la ministra y a su equipo que evite la discriminación que sufre España en la UE en lo referente a las OCM que ahora se negociarán y en concreto comentó que Italia ha conseguido un sobre tres veces superior al español para las frutas y hortalizas, y que los citricultores valencianos se pueden ver doblemente perjudicados.
Criticó también que el ministerio no haya puesto en marcha los mecanismos que existen en la OCM hortofrutícola para corregir diferencias, que no exista todavía un seguro de costes, que no se controlen e impidan los robos en los campos y que no se adopte un plan de control de plagas para las importaciones de terceros países y evitar así que se propaguen aquí problemas fitopatológicos llegados de fuera.
Una ley de comercio
El presidente de Asaja-Sevilla, Ricardo Serra, consideró que es imprescindible una ley de comercio que evite la posición dominante de la industria y de la distribución frente al agricultor y así explicó que un kilo de naranjas en un supermercado llega a valer 2,20 euros, mientras que el citricultor sólo recibe alrededor de 2 céntimos esta campaña, lo que constituye un agravio ruinoso e insoportable. Por ello indicó que es necesario que en la reforma de frutas y hortalizas “el dinero vaya al agricultor y no contribuya aún más a enriquecer a la industria”.
Sobre la reforma del vino, el presidente de Asaja Castilla-La Mancha, Fernando Villena, destacó la importancia de otorgar un mayor valor al papel del agricultor ya que “si no hay productores no hay viñas y entonces tampoco habría una OCM del vino” y resaltó la necesidad de un mayor equilibrio entre el precio en origen y la cantidad que paga el consumidor. En este sector, igual que en frutas y hortalizas, Asaja defiende que las ayudas se repartan por superficie y sin otras condiciones.