Sábado, 7 de abril de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

ediciones álterabarcelona, 2007160 páginas
¿Se suicidó Salvador Allende?
La lectura de un buen libro siempre termina sorprendiendo al lector. Pero resulta más difícil, casi inesperado, cuando lees una obra que ahonda en temas conocidos de la que sólo esperas pruebas, documentos o testimonios. Sin embargo este libro está lleno de sorpresas. Se desvelan hechos, tal vez secundarios, asociados a acontecimientos históricos, pero que determinan su naturaleza.

Uno de estos hechos es la participación de los servicios secretos de Castro en la protección de Salvador Allende. En el capítulo titulado ¿Quién mató a Salvador Allende? , el periodista y escritor Jacobo Machover (La Habana, 1954) relata las declaraciones de dos testigos que oyeron asegurar al entonces guardaespaldas Patricio La Guardia que había acabado con la vida del presidente chileno cuando Allende, durante el asalto al Palacio de La Moneda, pretendía rendirse bajo las condiciones de los asaltantes.

Son testimonios indirectos, porque La Guardia fue encarcelado después de prestar numerosos servicios y se mantuvo vivo por la amenaza de desvelar la verdad en escritos escondidos en el extranjero. Castro, recuerda Machover, nunca ha creído en la democracia porque de la misma manera que permite acceder al poder, puede arrebatarlo, alternativa inaceptable para la revolución. Sorprende también que el libro incida en una realidad habitual en las dictaduras estalinistas: los suicidios de los héroes disidentes de la revolución. Ese es el tema central de la película La vida de los otros. Aquí se apunta que esos suicidios, como el de Allende, no fueron tales sino crímenes de estado propiciados por Castro. Hay una relación larga y sospechosa del trágico final de todos aquellos compañeros de armas que después podían hacerle sombra.

‘El trabajo os hará libres’
Pero lo que más me ha sorprendido, hasta la perplejidad, es que en la entrada de los campos de exterminio de la disidencia cubana, los UMAP (Unidad Militar de Ayuda a la Producción), los adláteres del dictador colgaran el letrero El trabajo os hará libres . Esa frase la leí a la entrada del campo de exterminio nazi de Auschwitz ( Arbeit macht frei ). No puedo creer que alguien tenga el macabro mal gusto de reproducirla en un campo de trabajos forzados. ¿O es que fue una ocurrencia que creyeron original?

CARLOS MORENILLA

 
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