Miércoles, 4 de abril de 2007
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C. VALENCIANA

la chispa
El dedo pulgar
Estos días he oído y leído con cierto estupor el cómo el dedo pulgar de las actuales generaciones está cambiando por su uso en diversas funciones entre las que está el móvil , el mando a distancia y las play station. Está evolucionando haciéndose más grande, más gordo, más recio. Es el nuevo olimpismo. Bien.

Lo más sorprendente es que en USA (se ve que allí pasa todo) han puesto en marcha unos hoteles con programas para reposos del pulgar y yo no me imagino en que consiste la cosa, salvo que quiten móviles, consolas, mandos a distancia y que a cada uno que levante el pulgar, en señal de que todo va bien, le den un cachete con la palma de la mano.

Me miro la mano y me pregunto para que usan los dedos, en solitario o combinados, los tipos de mi generación. Veamos. El meñique era usado, aún lo he visto, por las pijas de hace años para hacerlo bailar en el aire mientras tomaban café o los primeros tés, lo habían visto en Inglaterra; también su uso se hace extensivo en la intimidad, la mayor parte de las veces, como instrumento ligero de perforación nasal uniagujerino para producir la extracción de restos orgánicos producto de la mucosa ; se ha visto en los semáforos a través del cristal transparente y el usuario de su meñique lo hace como sí no lo viera nadie. Un guarro perforador, en fin.

El anular no parece tener un destino proyectivo iconográfico y se queda en ayudar a agarrar las cosas, en plan prensil que dirían los biólogos. El medio tiene su juego, últimamente más. Enhiesto y bajando al unísono la mano, se manda un mensaje ofensivo al otro conductor o a alguien por el que no muestras excesivo aprecio.

El índice ha sido utilizado con profusión para la reconvención paterno-filial o para la advertencia serioprofesoral aunque su uso se ha extendido, en tiempos de democracia, para la designación de cargos a dedo o canonjías generadoras de suculentos dividendos para el señalado con ese dedo tan preciado. Es un dedo direccional. Es el dedo por excelencia.

Como los dedos están sujetos muscular, ósea y sanguinolinamente a la mano, se pueden hacer con ellos diversas y divertidas combinaciones, más allá de las sombras chinescas; se pueden combinar generando proyecciones de victoria –puesta en moda por Churchill con su V de índice y anular levantados, que además sirve para sujetar los enormes puros que D. Wiston se fumaba al margen de la señora Salgado.

Otra combinación es el levantamiento del meñique y el índice al unísono dando al otro la percepción de un patiment de cuernos, un asunto al parecer doloroso.

Todo esto lo he pensado al mirarme las manos y al pensar que dedos usaría la alcaldesa de la ciudad cuando el ministro Sevilla dijo aquello parecido a lo de “esta tierra es mía” al mirar el puerto que no hace tantos años traía en barcazas las mercancías. Buenos días.

 
Vocento

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