Circular a velocidades excesivas por las calles de Valencia, grabarlo y colgar las imágenes en internet es el último disparate de un grupo de jóvenes de entre 18 y 20 años que, a pesar de su juventud, ya tienen a su alcance coches de gran cilindrada, aunque también debutan con otros más convencionales. No hacen ascos a ningún firme, cualquier asfalto es bueno para dejarse las ruedas: alcanzar 220 kilómetros en el barrio de la Luz o entrar en el mismo casco urbano de Valencia a velocidades estrepitosas les deja tan buen sabor de boca que alardean de su hazaña colgando el vídeo en internet.
–¿Quieres hacer un vídeo guapo?
–¿Eh? –le pregunta ensordecido por el alto volumen de la música.
–¿Qué si quieres hacer un vídeo guapo? –le repite su compañero.
–No, no. Estate quieto que hay mucho tráfico ahora, Quique ¿Qué quieres que nos la peguemos aquí?
De repente el conductor del vehículo acelera a una velocidad vertiginosa. Las impresionantes imágenes de 48 segundos de duración, colgadas en www.youtube.com, muestran el turismo en continuo movimiento de zig-zag esquivando al resto de vehículos que circulan por la Gran Vía Marqués del Turia y a los múltiples estacionados en doble fila. Todo a punta a que es una noche de fiesta. El conductor pone el coche a una velocidad desorbitada que le permite rebasar los semáforos en apenas segundos. Finalmente el coche se estrella contra un turismo que se encuentra estacionado, pero la cámara continua grabando unos instantes en el interior del vehículo. Cerca de mil personas han visualizado ya este vídeo en internet.
El circuito de la Luz
Pero no es el único tramo de la ciudad donde los jóvenes pisan el acelerador para luego vacilar de su inconsciencia. En el barrio de la Luz los vecinos han denunciado que jóvenes de entre 18 y 20 años han convertido el distrito en un circuito de carreras en el que cada fin de semana ponen en peligro sus vidas y la de decenas de conductores.
La vorágine de este desafío a la velocidad empieza los viernes a partir de la media noche hasta el domingo, y transcurre por las calles Alejandro Volta y Alejandro Marconi.
“Los jóvenes cuentan con buenos coches, llevan marcas como Audi o BMW que les permiten correr”, cuenta Jorge Marzo, un vecino de este barrio, que añade que además del riesgo para viandantes y conductores, estas competiciones suponen también graves molestias a los residentes “ya que muchas veces se dedican exclusivamente a hacer derrapes y no se puede ni dormir”.
Otro de los puntos claves de estas carreras es la salida a la V-30 desde la avenida de Tres Forques, convertida en la autovía en la que todo vale y donde se llega a velocidades inimaginables, como el vehículo en el que circulaban dos jóvenes que alcanzó los 220 kilómetros. No era la primera vez que lo hacían, tampoco la última: el día 14 de enero colgaron el último vídeo. Las imágenes, que también se pueden verse en esta página web, hablan por si solas. En ellas prima un primer plano del velocímetro ya que lo importante es que estas den fe de que se ha alcanzado la máxima velocidad. –¿A 230? -Sugiere uno de los ocupantes del vehículo. –No se, está grabado a casi 230.
La conversación entre ambos jóvenes muestra que el único objetivo es mostrar que se ha alcanzado un máximo. Y es que al entrar en internet uno encuentra decenas de vídeos en los que puede ver que no importa el dónde ni el cómo, sino el cuánto. Los conductores sólo filman el velocímetro que certifique la velocidad lograda. Cuanto más alta sea, mejor. Junto a estos velocímetros se miden los de decenas de personas de todo el mundo.
En este mismo barrio, el parking de un conocido centro comercial se convierte cada noche al cerrar sus puertas en otro circuito para que jóvenes motoristas hagan auténticas locuras que sus amigos, espectadores de excepción, graban e inclusive se atreven a poner precio a las imágenes que filman a sabiendas del riesgo que corren sus colegas. “Como se pegue una ostia lo grabamos, ¡eh! -le comenta uno a otro, mientras ya lo está haciendo. “Este vídeo me lo pagan”, dice jaleando uno de ellos. Hasta dos motos y un vehículo se unen a esta peligrosa exhibición.
El mismo grupo de amigos ha colgado recientemente otro vídeo en el que esta vez en circuito abierto –por la misma Avenida del Cid– se puede ver cómo hacen todo tipo de peripecias también con sus motos. En esta ocasión los acompañantes (que van ‘de paquete’) son los que filmar. Al tiempo que no pierden detalle de los ‘caballitos’ se animan los unos a los otros a seguir con las tropelías: “¡Ese Toni y ese Guille!”, “¡Ese Ángel!”, se escucha.
El Ayuntamiento por su parte manifestó ayer no tener conocimiento de los hechos que tachó de “puntuales” y declinó hacer más declaraciones.