Los casos prácticos o juegos de simulación que actualmente diseñan las empresas y escuelas de negocios de nuestro país se utilizan en los procesos de selección y pueden ser muy variados, en función de las competencias y conocimientos que se deseen observar y analizar en los candidatos, según el perfil del puesto que se desea cubrir.
No obstante, desde Aguirre Newman apuntan que, con independencia del sector sobre el que se esté trabajando, todo caso práctico debe permitir poner de manifiesto, al menos, las siguientes competencias genéricas, puesto que normalmente son requeridas para una gran diversidad de puestos y sectores de actividad:
F Capacidad de comprender una situación específica, partiendo de una información limitada: al igual que en la vida real, no siempre disponemos de todos los datos de partida necesarios para nuestro análisis y, en este sentido, nuestro caso debe ofrecer sólo los datos imprescindibles para ayudar a su comprensión y dejar así un margen de asunción de hipótesis y creatividad por parte del candidato, que deberá justificar.
F Sensibilidad a los límites y a las posibilidades de resolución del caso, y habilidades asociadas a la toma de decisiones: para ello es recomendable que el caso exija al candidato la presentación de una única solución, que deberá defender y argumentar.
F Capacidad de síntesis: al igual que en el día a día de la actividad empresarial, el tiempo es oro. En este sentido, es necesario marcar al candidato un tiempo máximo para que pueda realizar su exposición y correspondiente argumentación.
F Capacidad de comunicar de forma efectiva: unido a todo lo anterior, esta capacidad será decisiva para el candidato a la hora de «convencer» al jurado, en un tiempo limitado, de que su solución al caso es la más adecuada.
F El trabajo en equipo es otra de las cuestiones que se intenta fomentar en muchas de las competiciones de simulación empresarial. Los participantes se agrupan en equipos y entre ellos se organizan para saber quién es el líder y cómo coordinarse para trabajar.