“Estudiaba Bellas Artes, pero me cansé porque tenía la sensación de que no aprendía lo que quería”, confiesa Yvonne Blake. Muchos años después, mirando la profesión con experiencia y perspectiva, enumera las cualidades que, a su juicio, deben reunir los diseñadores de vestuario: “Curiosidad, buen ojo, gusto y saber interpretar lo que quieren otros, porque tú no tienes la última palabra”. Puestos a detallar también las características técnicas que deben adornar este perfil, Blake añade que es necesario saber cortar y diseñar moda, así como tener conocimientos de la historia de la moda. Y, como siempre, la experiencia –en casas de vestuario o como meritorio en rodajes— se antoja la mejor solución para adentrarse en el oficio.
En España hay títulos oficiales —en Formación Profesional y en los estudios superiores de Diseño— que se centran en el diseño de moda. También la especialidad de Escenografía, en Arte Dramático, se detiene en la caracterización e indumentaria, y proliferan los títulos privados dedicados al diseño de moda.
Pero Blake, buena conocedora de los entresijos de su gremio, nos puso sobre la pista de la escuela Wimbledon en Londres (www.wimbledon.ac.uk). Allí imparten cursos específicos de diseño de vestuario para principiantes o profesionales con poca experiencia. Aunque todavía no han difundido la convocatoria de los cursos de verano, en 2006 programaron dos cursos intensivos de cuatro días que costaban 250 libras (unos 365 euros). En el primero, Diseño de Vestuario para Cine y Teatro, a través del trabajo con guiones, los estudiantes “aprenden cómo extraer información para desarrollar ideas y diseños y dar así a los personajes una caracterización real”. En el curso Estudios de Figuración en 2D y 3D, los alumnos aplican la herramienta 2D al estudio del cuerpo, teniendo en consideración varios factores, como la ropa, el peso, el color...Y también manejan la herramienta 3D aplicada a la figura humana.