Cientos de miles de personas –342.655 según la Delegación del Gobierno y 2.125.000 según la Comunidad de Madrid– secundaron ayer tarde la primera manifestación convocada por el Partido Popular contra la política antiterrorista del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Una multitud, que colapsó el centro de Madrid durante buena parte del día, protestó contra la decisión de suavizar el régimen penitenciario del etarra Iñaki de Juana Chaos, pero sobre todo se oyeron gritos y proclamas en contra del Ejecutivo y exigiendo la dimisión del presidente, tal y como ya ocurrió en las anteriores siete grandes marchas de la AVT y del Foro de Ermua.
La protesta discurrió sin incidentes bajo el lema “España por la libertad, no más cesiones a ETA” entre la Puerta de Alcalá y la Plaza de Colón. Al término del acto, Mariano Rajoy leyó ante la multitud un manifiesto en el que acusó al presidente de haber “humillado” a la ciudadanía ante los terroristas para poder negociar con ETA y le conminó a poner fin a su “política de cesiones” .
Desde horas antes del comienzo de la protesta, miles de simpatizantes ya se agolpaban a lo largo del casi kilómetro y medio del recorrido. Centenares de banderas españolas constitucionales con crespones negros y enseñas autonómicas (muchas ikurriñas) se dejaron ver antes de que a las 17.00 horas la marcha arrancara tras un inmenso lazo azul de más de 150 metros cuadrados portado por miembros de las juventudes del PP.
Mariano Rajoy, recibido con gritos de “¡Presidente, presidente!” y aplausos, se situó a la cabeza de la marcha. Junto al líder del partido y sosteniendo la pancarta principal con el lema de la manifestación, se situaron 23 cargos públicos de su partido en Euskadi amenazados por ETA, entre ellos Pilar Elías y María San Gil. Inmediatamente después, marchaban decenas de responsables populares como Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón, Pío García Escudero o Javier Arenas, entre otros. Detrás iban los miembros de las más de 200 plataformas y asociaciones de víctimas que se adhirieron a la protesta, entre ellas el Foro de Ermua y la AVT, que portó su propia pancarta con el lema “Memoria, Dignidad y Justicia” y cuya delegación encabezó su presidente, Francisco José Alcaraz. José Antonio Ortega Lara tampoco faltó a la cita.
Dos ex presidentes
Los ex presidentes del Gobierno José María Aznar y Leopoldo Calvo Sotelo secundaron el acto mezclados entre el resto de altos cargos, entre los que estuvieron asimismo los responsables autonómicos y alcaldes de las capitales de provincia del Partido Popular.
Desde el comienzo de la marcha, en la que participaron más de 40.000 simpatizantes del PP llegados a Madrid en los más de 700 autobuses fletados por el partido, los congregados corearon sin descanso durante más de dos horas gritos contra el Gobierno. Lemas como “Zapatero, embustero”, “Zapatero, traidor”, “Zapatero dimisión”, “Menos Chantaje y más coraje”, “Si tienes cojones, convoca elecciones” o “España merece otro presidente” se mezclaron con otras proclamas ‘oficiales’ como “Libertad”, “No al chantaje”, “Por la libertad, derrotemos a ETA” o “Rendición, en mi nombre no”.
Los más de 20.000 lazos azules facilitados por el PP a los asistentes también se dejaron ver a lo largo del recorrido. Fueron igualmente bien visibles centenares de banderas populares y carteles repartidos por el partido y el Foro de Ermua, en los que se podía leer “Negociar es claudicar”. Junto a ellos, las ya habituales pancartas de las manifestaciones de la AVT, reclamando la “verdad sobre el 11-M” y algunos carteles artesanales con gruesas descalificaciones a Zapatero, así como fotos de asesinados por ETA.
Discurso final
Al término del acto, Rajoy leyó un discurso en la abarrotada Plaza de Colón, batida ayer por un intenso viento y en la que se pudieron oír las notas del clásico “Libertad sin ira” de Jarcha. En su alegato, precedido de la emisión de un vídeo, el presidente del PP, continuamente interrumpido por los aplausos, denunció que el Ejecutivo se ha “humillado” ante los terroristas y ha decidido suavizar el régimen penitenciario de De Juana porque ese el “peaje para poder negociar con ETA”.
El líder del PP justificó la manifestación para denunciar que el Ejecutivo “se ha dejado coaccionar por un asesino y que finalmente ha cedido” a sus amenazas. “Nos ha traído aquí –dijo– la falta de gallardía de un Gobierno que pretende disfrazar la humillación con razones de política inteligente y la indignidad con excusas humanitarias”.
Rajoy aseguró que el Ejecutivo no ha dudado en “retorcer las normas, trampear los procedimientos y engañar a los españoles para excarcelar a un terrorista insaciable”, sólo para cumplir los “compromisos previos” que había alcanzado con ETA.
El líder de la oposición calificó de “trato delirante” el supuesto acuerdo del Gobierno con los terroristas y recordó a Zapatero que “pretender que los criminales se apacigüen mediante concesiones es tan absurdo como apagar un incendio con leña”. “Los terroristas jamás renunciarán a su capacidad de coacción, de chantaje y de intimidación”, clamó el presidente del PP ante la multitud.
“ETA no quiere la paz. Busca la victoria. Ha descubierto un Gobierno débil y quiere aprovechar la ocasión”, dijo Rajoy. Según él el Ejecutivo socialista “está cogido en una trampa en la que él mismo se ha metido y de la que no sabe salir”. “Está en un callejón sin salida y debe rectificar, pero no se atreve porque lo que más le asusta es tener que reconocer su error”, insistió.
Rajoy, que cerró su intervención con un “¡Viva la libertad! ¡Viva España!”, hizo por último un llamamiento para “recuperar la España que no se rendía ante los terroristas, que no se humillaba ante el chantaje”. El himno de España puso punto final al acto.