De pequeño nunca se imaginó vistiendo de luces, ya que quería ser futbolista. Su gusto por las letras le llevó a estudiar Derecho aunque fue difícil lidiar con su tardía pero segura pasión por el toro
De pequeño nunca se imaginó vistiendo de luces, ya que quería ser futbolista. Su gusto por las letras le llevó a estudiar Derecho aunque fue difícil lidiar con su tardía pero segura pasión por el toro
cuando una persona de a pie se imagina a un torero le vienen a la mente figuras como Paquirri, Curro Romero o el mítico Manolete... Hombres que desde pequeños han vivido la pasión por el toro, la mayoría inducidos por sus familias. “Mi historia como matador es particular y muy diferente a las de los demás”, proclama Vicente Barrera. Es por eso que su progresión y su éxito tienen si cabe mucho más mérito. Para acercarse a la figura del diestro valenciano, hay que dejar a un lado los estereotipos.
“Mi abuelo paterno, Vicente Barrera Cambra, era torero pero murió a los 49 años, muy joven. Yo no lo conocí como matador. Cuando era pequeño en mi casa no se hablaba de toros ni se vivía la fiesta”. De hecho el pequeño Vicente como cualquier niño de ayer y de hoy quería ser futbolista. Con aquellos amigos del colegio del Pilar que aún mantiene daba patadas al balón en los recreos y en casa jugaba con “muñequitos” de indios y vaqueros. “Eran de plástico, muy rudimentarios. Nada de fortalezas y poblados indios de playmobil como ahora. Eran otros tiempos”, recuerda.
Vicente fue en el colegio y fuera de él un “niño normal”. Ni bueno ni malo, más tranquilo que travieso y mejor con las letras que con las ciencias. “No sobresalía ni para bien ni para mal. Eso sí, dominaba todo lo relacionado con el lenguaje, la historia, el arte, el latín...”, y las matemáticas le provocaban algún que otro dolor de cabeza.
Con una vida alejada de los ruedos, el valenciano tuvo un desarrollo escolar de lo más normal y acabó estudiando Derecho. La pregunta surge inevitablemente. ¿Cómo un abogado llega a ser torero? “Por afición y por destino”. Según explica el matador, uno no se levanta un buen día queriendo lidiar un morlaco. “Es un proceso que en mi caso es bastante largo de explicar”. Por resumir, su camino comenzó con trece años cuando su abuelo materno le llevó a ver una corrida de rejoneo. El pequeño Vicente quedó encandilado por el toro y poco a poco se fue acercando a un mundillo desconocido hasta entonces para él. En sus años finales de carrera compaginó estudios y preparación taurina: “Es difícil sobre todo en Valencia. Hay una escuela de tauromaquia que te admite hasta cierta edad. Eso obliga a la gente a ir a su aire”. Y más en un caso tan atípico como el suyo. Barrera incluso llegó a estar de pasante en el despacho de abogados de Francisco Puchol.
¿Tendrá el cliente la posibilidad de contratar alguna vez al letrado Barrera? “Está difícil. No soy tan necio como para empezar a competir con compañeros que están preparadísimo, que han estudiado mucho y que llevan ejerciendo la abogacía muchos años”, asevera con rotundidad.
Un hombre bien informado
El valenciano ha tenido un desarrollo diferente en su carrera pero no deja de ser un matador: “Hace unos años adquirí una casa en Écija. En el campo encuentro la tranquilidad para prepararme”. De cualquier forma a la pregunta ¿Un sitio para vivir? Barrera responde sin vacilar: “Valencia”.
En la localidad sevillana, su día a día pasa por divertirse con su profesión. “Soy un gran aficionado, eso se da por sentado. Veo lidia por la televisión y siempre que puedo me acerco a la plaza como espectador”. Con su tiempo libre el matador es otra vez “una persona normal”. Le gusta leer, disfrutar jugando con sus dos sobrinas y asegura que se lleva bien con las nuevas tecnologías.
De aquellas ambiciones futboleras de niñez sólo queda un gusto por disfrutar del deporte en una faceta de espectador. “Me gusta el tenis, mucho más que el fútbol pero tampoco me agobio si no veo deporte”. El diestro se define como una persona a la que preocupa lo que sucede a su alrededor, por eso lee el periódico y ve los informativos. “No puedo entender como hay gente a la que no le interesa, por poner un ejemplo el problema del País Vasco. Hay temas, no sólo políticos que nos deberían preocupar a todos”, comenta. “Si me retiro me gustaría seguir vinculado de alguna manera al toro aunque nunca se sabe porque es un mundo complicado”. Su proyecto más inmediato es triunfar esta temporada que comienza en Valencia con las fallas. El 16 marzo compartirá cartel con Morante de la Puebla y Alejandro Talavante.