Sábado, 24 de febrero de 2007
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VIDA & OCIO
Los juegos de rol enmascaran el carnaval
Niños con capas de superhéroes y niñas con refinados trajes de princesas o hadas. La elección de un disfraz refleja en muchas ocasiones los patrones culturales y sociales
Niños con capas de superhéroes y niñas con refinados trajes de princesas o hadas. La elección de un disfraz refleja en muchas ocasiones los patrones culturales y sociales
Una capa de amplio vuelo, unas mallas ajustadas, botas, un dibujo con un gran símbolo y ya tenemos un superhéroe. Para ellas, una corona, un traje con ricas telas y unos zapatitos de cristal y se convierten en una princesita.

Elegir un disfraz no es tarea fácil, por eso cada año se reiteran unos estereotipos en los desfiles de miles de cabalgatas de la Comunitat: Superman, Spiderman, Batman para ellos, y princesas como Blanca Nieves, Aurora e incluso hadas como Campanilla para ellas.

Seguro que este fin de semana, que todavía se celebran carnavales en Canals (la Costera), en el barrio valenciano de Benimaclet o actos como la Pinyata o entierro de la sardina en Pego (la Marina Alta), la historia se repite.

Y es que carnaval no es sólo símbolo de desenfreno, también es un espejo donde se reflejan los patrones culturales y los roles sociales. “Se manifiestan los valores, modelos y personajes que los niños captan de su aprendizaje en sociedad, en la familia o a través de medios como la televisión”, argumenta Mari Carmen Fortes, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación.

Desde luego hay muchas motivaciones a la hora de escoger una máscara, pero los roles sociales, la imitación de modelos o personajes o la necesidad de proyectar una personalidad juegan un papel vital.

En los colegios de toda la Comunitat han aprendido la lección y aprovechan el carnaval para trabajar con los alumnos esos roles o valores que tanto influyen en la sociedad.

“Los disfraces ayudan a los maestros a potenciar y desarrollar detalles relevantes como la creatividad, aspectos como los colores, números, el esquema corporal o valores como la tolerancia”, explica Fortes.

Un claro ejemplo es la elección en los colegios de disfraces de grupo. “Se visten de indios y les das a conocer otra cultura, otra forma de vida y sobre todo a que sepan respetarla”, añade la catedrática.

En la sociedad actual, donde parece que es casi obligado proyectar una imagen de perfección, también es interesante perfilar la sensibilidad. “Se les puede hacer ver que todos tenemos puntos fuertes y débiles”, explica Fortes.

Permitir a los escolares decidir el disfraz también da resultados imprevisibles. “Recuerdo una niña que se vistió de médico, y adoptó ese papel porque tenía una hermanita con problemas de salud y pensaba en curarla. También una alumna se vistió de carta porque para ella representaba algo positivo recibir noticias de una amiga”, indica Fortes.

Los carnavales dan mucho juego e interpretaciones, y la moda tampoco escapa a este ámbito. Este año los disfraces de piratas y en años anteriores otros como los de magos han hecho furor, y es que películas como Piratas del Caribe o Harry Potter no escapan a los pequeños.

En las tiendas de disfraces así está quedando patente. “Los de piratas me los han quitado de las manos. En fábrica tampoco les quedaba”, confirma María Alarcón, de la tienda Chiquilandia de Valencia.

“Spiderman, los piratas y las princesas ha sido lo que más he vendido”, aseguran en Caballer de Burjassot. “Princesas de dibujos animados, campanillas, piratas y Superman son las estrellas. También hemos tenido de Cervantes y Quijote para los colegio”, añaden en Casa Picó.

Aunque mucha gente banaliza los carnavales, el campo de trabajo en el mundo de la educación y también en el de la psicología es vital. “En estas fiestas de carnaval ocurre lo mismo que en las Fallas, la sociedad exterioriza y critica lo que es mejorable y esto es saludable para la sociedad”, concluye Fortes.

 
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