las calles de Alicante se llenaron ayer de colorido a pesar de la constante amenaza de lluvia. Miles de personas, con disfraces de lo más variado, se congregaron en el centro y los barrios de la ciudad para disfrutar del carnaval.
La jornada del sábado ramblero se inició por la mañana con el pasacalles a cargo de Els amics d’En Romeu, por el entorno del Mercado Central. La grey infantil disfrutó de los nanos y chagants que dieron una nota de color a la calurosa mañana.
A media tarde, desde la plaza de toros comenzó el pasacalles infantil que discurrió por Alfonso el Sabio hasta la plaza de San Cristóbal, acompañados por música de charangas. Con cientos de niños disfrazados con sus personajes preferidos y la alegría obvia de una tarde carnavalera, comenzó el pregón infantil.
La verbena de carnaval para los más pequeños comenzó a las ocho de la tarde en la plaza de San Cristóbal. La variedad de disfraces era muy amplia y original: desde gatas, piratas, brujas, princesas, gladiadores, payasos y todos los personajes de la actualidad infantil.
La verbena de San Cristóbal y Plaza del Mercado fue cambiando de público infantil por adulto a medida que se acercaba la noche.
El sábado ramblero fue tomando forma, se encendía la iluminación y por cada calle de la ciudad había grupos de personas disfrazadas camino de las celebraciones.
La Rambla de Méndez Núñez presentaba una gran ambiente. El Ayuntamiento instaló dos grandes escenarios, uno a la altura del Portal de Elche y otro frente al Banco de España. A la hora prevista, comenzó la verbena, amenizada por las orquesta Ciudad de Alicante, Platino, Metro e Ibiza, que con una gran puesta en escena dieron mucha marcha al ambiente hasta las 4,30 horas.
En el centro de la Rambla, junto a una monumental barra, se instaló una gran pasarela para que todo el que lo deseará pudiera lucir su disfraz. Los disfraces más clásicos como bruja, payaso o personal médico no faltaron, pero este año se vieron muchos disfraces de Isabel Pantoja y Julián Muñoz, también alegorías a la operación Malaya de Marbella y al mundo del corazón.
Este año se puso de moda los disfraces colectivos con puesta en escena en cualquier lugar. No faltaron las monjas y una referencia a la actualidad política nacional.
El buen humor fue el protagonista de la noche en un sábado ramblero mágico que no entiende de colores, ni de razas, sólo de gente con ganas de divertirse y con el anonimato pasa un rato agradable dejando atrás todos los problemas cotidianos.
Muchas comisiones de hogueras organizaron a lo largo del día de ayer numerosos actos de carnaval. Carolinas Altas realizó una fiesta infantil donde todos los niños de barrio desfilaron en una improvisada pasarela en la calle Doctor Buades.
La hoguera de Gran Vía Garbinet desfiló por sus calles con mucha gente disfrazada que se unían a su paso. Un taller de antifaz fue la actividad que los niños de la hoguera Sant Blai La Torreta disfrutaron en su racó, demostrando sus dotes artísticas. Por la tarde esta comisión celebró una gran fiesta de disfraces con antifaz. En la hoguera San Nicolau de Bari Benisaudet fue también todo un éxito de participación, la calle Tibi presentaba un aspecto realmente carnavalero.
Otras hogueras
La hoguera Altozano celebró en el racó de su hoguera, situado en el Pasaje de Bañuls, una gran concentración de disfraces con un gran derroche de imaginación. Hoy está previsto que las hogueras de Plaza de Gabriel Miro y San Blas tenga una gran fiesta de carnaval.
Fueron miles de personas las que se desplazaron desde distintos puntos de la provincia de Alicante para vivir el sábado ramblero. En las afueras de la ciudad se podían ver cientos de autobuses a la espera de sus variopintos pasajeros.
El servicio de trenes especiales funcionó con gran afluencia de jóvenes, que decidieron utilizar este medio de transporte. Del mismo modo ocurrió con los autobuses programados durante toda la noche para la comarca de L’Alacantí. Los controles policiales estuvieron presentes para garantizar la seguridad de los conductores.
La verbena se prolongó hasta las 4,30 de la mañana, hora en la que se inició la marcha hasta los locales del casco antiguo y los establecimientos de ocio de la zona del puerto.