Los problemas derivados del exceso del colesterol o triglicéridos ya no son exclusivos de personas adultas, sino que cada día se presentan en mayor número entre la población infantil, hasta el punto de que el crecimiento de complicaciones derivadas de esto y de la obesidad han hecho mella en la preocupación general entre las autoridades sanitarias europeas, como antes ocurrió en Estados Unidos.
Al igual que pasó al otro lado del Atlántico, ahora también se desarrollan aquí políticas e investigaciones encaminadas a corregir estos defectos. Está en juego la salud de las nuevas generaciones y grandes cantidades de dinero público que ya se emplean en corregir efectos perniciosos para la salud, que podrían evitarse mucho antes con prácticas alimenticias más saludables.
Investigadores del centro tecnológico agroalimentario valenciano Ainia trabajan junto a otros equipos de Suecia, Reino Unido, Bélgica y Hungría en un proyecto, auspiciado por la UE y denominado Helena, que pretende definir pautas más sanas para la alimentación infantil, tratando de mejorar una serie de productos que prefieren los niños, de manera que, aunque no cambien de moda o de hábitos de consumo, en realidad estén ingiriendo dietas mucho más sanas, bajas en azúcares –ahora excesivos– y en grasas perniciosas.
El problema principal es que la mayor parte de la población joven e infantil de Europa no sabe comer bien; se alimenta en gran medida a base de consumir
snacks
, productos empaquetados, elaborados y no siempre adecuados. Es el extendido hábito del
snacking
, y los científicos procuran variar la composición de estos artículos para convertirlos en más aconsejables, sin variar los aspectos que atraen a sus jóvenes consumidores, porque se piensa que conseguir cambios mayores sería casi imposible y en todo caso fruto de una labor formativa a más largo plazo, y ahora interesa conseguir logros cuanto antes, para evitar males mayores.
Para conseguirlo, los técnicos cuentan con la colaboración de un amplio listado de empresas agroalimentarias que están concienciadas con estos problemas y que quieren contribuir a mejorar la salud de sus clientes, sin perderlos. Así se diseñan desayunos de cereales más completos, sabrosos y saludables, o hamburguesas sin grasas. Una empresa cárnica valenciana participa en el proyecto.
José Enrique Carreres, de Ainia, asegura que ‘‘el asunto es muy preocupante, porque la publicidad ha hecho mella y los niños consumen productos de bollería, refrescos y picoteos totalmente inadecuados, y por eso nos encontramos hasta casos prematuros de diabetes’’.