Fue un pleno bronco, con salidas de tono, con muchos reproches y, sobre todo, de hacer mucha memoria. Pero, paradójicamente, acabó bien.
La Corporación de Xàbia acordó por unanimidad pedir al Gobierno que la única referencia a la planta desalinizadora en el Plan Hidrológico Nacional sea la posibilidad de otorgar alguna subvención. Así, exigen al Ministerio de Medio Ambiente que elimine cualquier alusión a la expropiación o adquisición de la instalación, así como que su responsable, Cristina Narbona, paralice cualquier gestión tendente a comprar o ampliar la planta javiense.
El Ayuntamiento, asimismo, se comprometió a mantener indefinidamente la gestión directa del tratamiento de desalación y abastecimiento de agua potable a través de Amjasa, la empresa pública de aguas.
Inauguración
El alcalde, Eduardo Monfort, aprovechó para anunciar que la desalinizadora, que funciona desde 2002, se inaugurará oficialmente el próximo viernes dos de marzo, un acto al que se invitará a todos los alcaldes que ha tenido el Ayuntamiento durante la democracia y, como no, a todos los javienses que, son los únicos y verdaderos propietarios de esta ambiciosa infraestructura.
Pero antes de este acuerdo general, que puede transmitir una sensación de unidad entre la Corporación, se vivieron momentos desagradables entre los concejales.
De hecho, hubo un duro cruce de acusaciones entre los líderes del PP y PSPV que superó el ámbito político y se trasladó a lo personal. Fue Rafa Bas (PSPV) quien inició el
Salsa Ros
a municipal al acusar al líder local del PP, Juan Moragues de “montar su circo particular” con el tema de la desalinizadora para desviar la atención sobre los escándalos que salpican a su partido, como el catastrazo o la trama de la basura.
Bas aseguró que Moragues “ha sido el único político que ha estado a punto de vender la desalinizadora”, pero que ahora se ha erigido en su máximo defensor “como especialista que es en la demagogia, sobre todo, en campaña electoral”. El socialista le espetó que “con 25 años Xàbia ya tiene bastante de señor Moragues” y que sus intentos por romper su pacto de gobierno con Bloc Centristes son en vano “pues el PSPV le dio sus votos a Monfort y cumplimos con firmeza nuestros compromisos”. Bas insistió que los socialistas “no son como mariposas que pactan con unos y otros” y se distanció de la actitud de Moragues “que por este sillón (señalando el del alcalde) pactaría hasta con el diablo”.
La réplica de Moragues no fue menos dura. El popular admitió que llegó al Ayuntamiento en 1979 pero que en su larga carrera política “esta es la primera vez que alguien me falta al respeto y me insulta así”. En cuanto a la trama de la basura, Moragues afirmó tener la conciencia bien tranquila, sobre todo después de consultar el sumario y ver que los socialistas, son los “únicos que nombran a todos en las denuncias y que, tal vez ellos mismos serán “los que al final lo pasan mal”. Al hilo, les retó a “demuestren algo o váyanse a casa”.
Porque el líder del PP dejó clara su intención de que el pueblo “se entere de toda la verdad como que me llamo Juan Moragues” por lo que su partido tiene previsto “administrar la documentación poco a poco como el veneno”:
También el portavoz del PP, Juan Vicente Leyda, se encaró a los socialistas para manifestar que un pleno “nunca es un circo, sino el ejercicio de la democracia”. Mientras que la actuación del PSPV en la trama de la basura “sí es un circo montado cn la falsedad y la mentira”.