Miércoles, 7 de febrero de 2007
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Las alusiones a la Mahoma desaparecen de los Moros y Cristianos de Bocairent
Un reducido grupo de festeros silban como protesta por el cambio en la tradición
Los festeros de Bocairent decidieron suprimir la tradición de la quema de la Mahoma y no pusieron la figura en el castillo para evitar problemas con colectivos islamistas. La medida contó con el respaldo general, aunque un reducido grupo de festeros silbaron como protesta por el cambio en la tradición local.
La imagen de la Mahoma no fue quemada en las fiestas de Moros y Cristianos de Bocairent, por segundo año consecutivo, tal y como avanzó este periódico. La razón fue evitar problemas con colectivos inmigrantes, por lo que la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos decidió que esta figura de cartón tampoco estuviera en lo alto del castillo en esta edición.

De este modo, cuando las tropas cristianas recuperaron la fortaleza tan sólo ondearon la bandera con la cruz y no procedieron a la hasta hace dos años tradicional cremà de la Mahoma.

La filà encargada de apagar la figura una vez había caído al suelo, los Marrocs, hicieron su tradicional bajada desde la iglesia sin las escobas que solían utilizar para sofocar el fuego. Una vez la habían apagado, todos los miembros de esta filà celebraban el enterro de la Mahoma, que era llevada a hombros hasta su maset. Este año, al no aparecer la Mahoma, este acto tampoco se celebró.

A pesar de la lluvia intermitente que cayó sobre Bocairent durante la jornada, la plaza del Ayuntamiento estaba repleta de personas para ver este tradicional acto de las fiestas bocairentinas.

Terminada la Embajada se pudieron escuchar leves silbidos de algunos festeros que preferían que se mantuviera la tradición, aunque la mayoría, que ya conocía de antemano que la imagen no estaría, aceptó este hecho.

El cargo de Embajador moro lo desempeñó este año Fernando Vañó Fuster, que se desenvolvió con mucha soltura pese a ser éste el primer año que interpretaba la Embajada.

Después de varias décadas sin escenificarse se celebró el acto del Contrabando. Dos filaes cristianas, Contrabandistas y Granaderos escenificaron el intento de los primeros de introducir productos de contrabando en la localidad, mientras los Granaderos eran los encargados de impedirlo.

Los festeros también festejaron la subida a la ermita del Santo Cristo, dónde después del almuerzo, asistieron a la eucaristía y a un acto muy emotivo de las fiestas bocairentinas, como es el Despojo del Moro.

En este acto, a los pies del Cristo del Monte Calvario, el Embajador moro cede su manto, su vara de mando y su banda a su capitán para convertirse al cristianismo. Después todas las filaes se desplazaron a la iglesia para besar la reliquia de San Blas.

Por la tarde, con el de cambio de bandas, empezaron las Fiestas del próximo año, ya que en este acto los capitanes dejan su cargo al alférez, que de este modo se convierten en los capitanes de las próximas fiestas.

Por la noche se disparó el castillo de fuegos artificiales que el día San Blas se suspendió por el mal tiempo. El único acto de las fiestas que no se pudo celebrar fue la Diana del día de San Blas, que es la más participativa de las Fiestas, debido a la lluvia.

Las calles de Bocairent estuvieron llenas de público en la Entrada. Todas las comparsas sacaron sus mejores galas para conseguir una acto llena de colorido y música. De hecho, un total de 77 bandas de música participaron en este popular acto.

 
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