Después de seis años de obras el Archivo del Reino de Valencia vuelve a abrir sus puertas a todos aquellos valencianos que quieran conocer las raíces de la Comunitat. El edificio que alberga el legado, en el paseo de la Alameda, ha sido sometido a una completa reforma para mejorar las instalaciones. Pese a que las obras terminaron a finales del año pasado (el presidente Camps realizó una visita en noviembre de 2006) hacía falta el visto bueno del Ministerio de Cultura (a quien pertenece la titularidad) para que se volviesen a abrir sus puertas. Y eso ocurrió ayer.
Aunque en un principio estaba prevista la visita de la ministra Carmen Calvo, finalmente las inclemencias meteorológicas le impidieron estar presente. El conseller de Cultura, Alejandro Font de Mora, y el delegado del Gobierno, Antonio Bernabé, fueron los encargados de inaugurar el edificio y ambos hicieron hincapié en que el espacio es fruto de la “colaboración interinstitucional”, puesto que se trata de una entidad de titularidad estatal y gestión autonómica desde 1983.
Nuevas salas y remodelación
El edificio que alberga el Archivo fue proyectado y construido en 1960. Dado el estado precario que presentaban las instalaciones en 2001 se iniciaron las reformas en las que se ha ampliado el espacio de almacenamiento de documentación, se ha dotado de nuevas salas de consulta y conferencias, así como de un laboratorio fotográfico, entre otras mejoras. El grueso de la obra se prolongó hasta 2004, fecha desde la cual se ha ido colocando el material en las nuevas dependencias y realizando otros ajustes.
El Archivo Histórico del Reino de Valencia “pone de manifiesto la eficacia de la investigación valenciana”, según recalcó ayer Font de Mora, que matizó que este archivo es uno de los importantes de España. A partir de ahora su acceso y uso será aún mejor y cualquier investigador o estudioso podrá utilizarlo.
Entre los fondos que atesora se pueden hallar miles de documentos datados desde el siglo XIII hasta el XX, entre los que se encuentran joyas como el Decreto de Nueva Planta, el testamento de Ausias March o planos del Palacio Real. El legajo más antiguo es un escrito de 1222 sobre un pleito de agua entre Torres-Torres y otro pueblo valenciano.
El Archivo tiene su precedente en otro fundado en el siglo XV por Alfonso V el Magnánimo, que separó los fondos valencianos de los de la Corona de Aragón. Los libros-registro y documentos del Reino de Valencia se custodiaron desde ese momento en el Palacio Real. Tras la supresión de los fueros del Reino valenciano en 1707, Felipe V se incautó de gran parte de esa documentación. En 1810, el Archivo Real custodiado en el palacio se traslada a la Casa Profesa de la Compañía de Jesús. Los fondos de este Archivo Real se fueron acrecentando progresivamente. En 1969 comienza a realizar funciones de Archivo Histórico Provincial y se incrementan los ingresos de fondos documentales provinciales de la Administración del Estado.
La historia de Valencia se puede conocer mejor a partir de hoy en este edificio de 5.430 metros cuadrados, en el que el Ministerio ha invertido cuatro millones de euros.