Carlos Pascual falseó el padrón de Pego para subir a 17 ediles y recibir mayores subvenciones
En el censo, elaborado por afines al ex alcalde, hay personas difuntas y nombres repetidos con los apellidos cambiados de orden
En 1996, Pego vivió un espectacular aumento de población. O no. En apenas 12 meses, de 9.361 vecinos se pasó a 10.369. O no. El Ayuntamiento y el INE descubren ahora un fraude electoral a base de difuntos y nombre repetidos que posibilitó a Carlos Pascual aumentar las subvenciones estatales y subir a 17 ediles la Corporación.
Cuando la tónica general de la última centuria para Pego era registrar 50 residentes nuevos al año, llegó el boom del 1996, año electoral. En apenas 12 meses, de 9.361 vecinos se pasó a 10.369. Nada menos que 1.008 flamantes vecinos. Un poco raro.
Durante siete años, el censo volvió a estabilizarse, lo que desató las sospechas del gobierno que aterrizó en 2003 en el Ayuntamiento pegolino. Y la confirmación de el fraude llegó desde el Instituto Nacional de Estadística en septiembre de 2004. “Se pusieron en contacto con nosotros para informar que existían una serie de personas con dos registros activos en el padrón municipal, ya que tenían el mismo número de DNI”, explicó ayer el alcalde, Carmelo Ortolá.
El INE y el Ayuntamiento de Pego iniciaron una investigación conjunta hasta que se pudo constatar varias irregularidades. Personas con los mismos nombres y apellidos intercambiados. “El número del carné de identidad podía ser el mismo o se alteraba en una única cifra” reseña Ortolá.
Pero aquí no terminaba el fraude, pues se han localizado más de 400 nombres de personas difuntas que fueron vueltas a dar de alta como si estuvieran aún vivas.
“Había empadronados en Pego el mayor número de centenarios de toda España, pues hay vecinos muy, muy mayores que nadie les había dado de baja por defunción nunca” afirmó el actual alcalde de Pego.
Con este falseado incremento, Pego superó la barrera de los 10.000 habitantes, lo que le permitió pasar de los 13 a los 17 concejales. Pero eso, además, implica un incremento de las subvenciones que otorga anualmente el Estado en base a la recaudación de impuestos a los Ayuntamientos. En total, Pego percibió 900.000 euros que no le correspondían y que podrían ser reclamados por el Estado.
Pero, ¿cómo se pudo ejecutar este fraude? Tras consultar los registros para ver quiénes eran los agentes censales de 1996, cuando el padrón aún se obtenía yendo casa por casa, el Consistorio ha descubierto que “gran parte de ellos han sido después militantes activos de Iniciativa Independiente” (el partido fundado y liderado por el entonces alcalde, Carlos Pascual), algunos de ellos “incluso con cargos políticos”.
Para el actual alcalde la intención de esta maniobra no ofrece lugar a dudas. “Entre todos aumentaron el pueblo a la medida de sus necesidades”. Y es que, según declaró Ortolá, “Pascual se benefició de ese falso incremento de población que practicó durante su primer mandato para conseguir sin temores una mayoría absoluta que le permitiera gobernar en solitario” pues la Ley d’Hont, de aplicación en las elecciones, hace que las abstenciones (y los difuntos y duplicados se valoraban como tales) favorezcan a las mayorías frente al resto, siendo más fácil obtener más concejales.