Viernes, 2 de febrero de 2007
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Valencia
En los ullals de Sollana y el Romaní
El itinerario lleva hasta las cuatro zonas más importantes y bien conservadas del término municipal de la localidad de la Ribera Baixa, algunos de los cuales han experimentado una significativa mejora en los últimos años
El itinerario lleva hasta las cuatro zonas más importantes y bien conservadas del término municipal de la localidad de la Ribera Baixa, algunos de los cuales han experimentado una significativa mejora en los últimos años
Ullal proviene de ‘ull’, ojo, y hace referencia a la forma redondeada o elíptica de las balsas o lagunas de agua natural. Los ullals desde épocas antiguas han servido de hábitat donde se ha desarrollado la vida animal y vegetal bajo infinidad de formas. Son además reservas ecológicas y genéticas de rico valor ambiental que acogen especies en peligro de extinción, como el samaruc y otras especies que están en regresión en el entorno del parque natural de la Albufera como el fartet, la rabosseta, el petxinot y algunas plantas fanerógamas.

A través de los siglos también el hombre se ha beneficiado de la rica mineralogía de sus aguas, para beber, abastecerse de pesca y como fuente de riego. Normalmente todos los ullals drenan a las acequias y sus aguas de magnífica calidad es aprovechada para regar. Está constatado que un ullal puede regar hasta 50 anegadas de campo. Tampoco es una simple casualidad el hecho de que todos y cada uno de los ullales de Sollana estén cerca o hayan estado cerca de asentamientos humanos, como es el caso del antiguo convento de la Alcayssia cercano l’ullal del Romaní, la torre de Trullars cercano a l’ullal de les Mallades o un asentamiento visigótico cercano a l’ullal de la Font de Barret.

De su olvido inmerecido cabe destacar que muchos de ellos no aparecen ni en los propios planos del municipio, que otros no están catalogados o incluso que permanecen bajo propiedad privada cuando deberían ser patrimonio de todos.

El ullal del Romaní también es conocido como el ullal del Rejolar porque en el siglo pasado había próximo al ullal una fábrica de ladrillos. Se halla inmerso en el camí del Rejolar o Camí del Convent vell, la vía más antigua para llegar de la zona de Russafa y Silla a Sollana. Presenta una forma alargada y un nivel topográfico de tres metros. Es el ullal más grande, caudaloso y representativo de Sollana, que sin embargo vive fuera del amparo de cualquier ley de protección de espacios naturales. No obstante, el Ayuntamiento de Sollana se ha comprometido a conservarlo y adecuarlo en breve.

La Font del Barret
Justo enfrente, al otro lado de la carretera, se halla el ullal de la Font del Barret. Este ullal es uno de los más bonitos que quedan. El nombre le viene porque cerca vivía el tío Barret, un vecino que acostumbraba a llevar sombrero en la cabeza. Su espacio de aguas está rodeado por una vegetación donde abundan la caña, la espadaña, algas y alguna que otra higuera.

Cabe destacar que este ullal es de máxima protección por parte de la Generalitat dentro del Plan de Ordenación de Recursos Naturales del Parque Natural de la Albufera. Sin embargo, el colectivo Ullal de Sollana constató la poca efectividad de este plan mediante una observación continua que corroboraba el progresivo deterioro de este espacio y de la calidad de sus aguas. Fue un particular de Sollana, don Francisco Casado, quien lo adquirió no hace mucho tiempo y ejecutó un excelente y constatado trabajo de remodelación y conservación del ullal.

Continuando por el camino que bordea la vía se llega al ullal de la Font del Forner, situado cerca de la casa del Forner. Este ullal está protegido como el anterior y fue objeto de reintroducción del samaruc: pez autóctono que, según la Unión Internacional para la Conservación del Medio Ambiente, se encuentra en grave peligro de extinción.

El ullal presenta la peculiaridad de estar dividido en dos partes, cada una mirando a un lado de la vía del tren. Hasta hace poco tiempo sirvió como vertedero incontrolado. Desde hace un año, el Ayuntamiento de Sollana junto con la Universidad Politécnica y la Confederación Hidrográfica del Júcar están llevando a cabo un gran proyecto de remodelación y restauración que lo convertirán en una mini albufera.

Retornando al camí del Borronar, junto a la vía del tren, se llega a lo que era el ullal del Borronar. Este ullal ya no existe, y además no tiene una localización concreta porque su ubicación se ha diseminado entre campos de arroz. Otros ullals próximos son los de Carrillo, o de Xamorro, igualmente enterrados.

Finalmente, y volviendo al camino junto a la vía, el excursionista puede visitar el último ullal de el itinerario: el de la Casa Ridaura o de la Font de la Campana, nombre que debe en el primer caso a la casa Ridaura o dels Bolos y en segundo lugar a la acequia en la cual vierte sus aguas. Presenta menos fauna que otros ullals y excepcionalmente sus aguas no están muy limpias.

 
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