V
ía
Internet (Vicente Torres me remite un artículo de Ricardo León) recibo un divertido recopilatorio de meteduras de pata públicas de
grandes
estadistas.
Perla
del expresidente mexicano Vicente Fox: “Como dijo el Nobel colombiano Vargas Llosa...”. Mala suerte: en siete palabras Fox cometió dos gruesos errores. Vargas Llosa no es colombiano y no ha ganado el Nobel. Ya puesto, Fox tenía que haber metido por tres veces la pata: “Como dijo el Nobel colombiano Vargas Llisa...”. Hubiera sido una frase inmortal.
George
W. Bush sí que alcanzará la inmortalidad. En 2001 se reunió con el entonces presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso. El mandatario norteamericano le preguntó: “¿Así que ustedes también tienen negros en Brasil?”. Sensacional.
Otra
frase de Bush que parece salida de la mente sardónica de Groucho Marx: “Los terroristas no descansan en sus planes para destruir esta nación... ¡y nosotros tampoco!”. Tengo amigos norteamericanos preocupadísimos. Se sienten emparedados.
Carlos
Menem se
lució
en cierta ocasión –siendo presidente de Argentina– al decir que sus libros de cabecera eran “las obras completas de Sócrates”. Otro caso de mala suerte: Sócrates nunca escribió un libro (su pensamiento llegó a nosotros a través, sobre todo, de su discípulo Platón).
Disfruté
de unas vacaciones la semana pasada. Me hospedé durante tres días en Benidorm. Yo solo. ¿Metedura de pata? Viajar solo puede ser aburrido. Pues no lo fue. Aunque el hotel estaba lleno de extranjeros muy aficionados al karaoke, la cosa quedó muy compensada al haberme provisto de buenos libros y una solvente guía gastronómica.
También
alivió la situación tener cerca del hotel unos multicines. El primer día ví
Mujeres en el parque
, de Felipe Vega. Magnífica. Gran cine español. El segundo,
Apocalypto
, de Mel Gibson: extraordinaria, la obra de un salvaje lleno de talento.
Todo
se estropeó el tercer día. Caí en la tentación, mal aconsejado, de ir a ver
La caja Kovak
, una
petardá
en bonito cinemascope en la que Daniel Monzón cae en el ridículo de querer hacer cine con situaciones y personajes a lo Hitchcock y Lang.
Artificiosa
, tonta y sin pulso. Un formato digno, eso sí. Pero da igual:
La caja Kovak
es una irritante metedura de pata del ex crítico Monzón. Y mía, por picar como un incauto. ¡Ver
La caja Kovak
en Benidorm! Qué cosas nos depara el destino.