Ya lo vienen anunciando desde hace tiempo los distintos presidentes de las asociaciones de agricultores, y nadie les hace ningún caso: “Estamos perdiendo el campo valenciano”, los jóvenes no ven futuro trabajando la tierra, muchos son los inconvenientes y pocas las alegrías de este sector para el que las sufre de primera mano, el agricultor, el productor. Pero no debemos olvidar que son el primer eslabón de la cadena que soporta el sustento de miles de familias que dependen de este sector, tales como los recolectores, los almacenistas, los transportistas, etc. La huida de los jóvenes agricultores o de los que debían dar el relevo generacional es espeluznante en cifras y es fiel reflejo del futuro cada vez más negro de un sector que ha sido fuente de riqueza no sólo para nuestra Comunitat sino, por su entrada de divisas, para todo el Estado español.
A esta situación ya anunciada debemos sumarle los problemas del presente. Los precios que cobra el productor se quedan por debajo del coste de producción y muy lejos del precio final de venta del producto, algo insólito pero verdadero y que se da en una sociedad que no ha tenido tiempo o ganas de reaccionar para garantizar un mercado tradicional como el de la naranja. Si a todo esto le sumamos la finalización del período de devolución de los préstamos por la heladas del pasado año, o la investigación por parte de Hacienda del pacto de precios, nos encontramos realmente ante una situación que requiere medidas de emergencia y de excepción por la situación crítica por la que atraviesa.
Se está saliendo a la calle en manifestaciones, pidiendo soluciones, a una de las más difíciles situaciones de nuestro campo, pero entre tanto, la naranja se pudre en los campos y esto no tiene vuelta atrás, son más de 400.000 toneladas de fruta excedentaria.
Desde Unió Valenciana reiteramos que el Consell no ha tenido una política definida sobre el modelo agrario que necesita el campo valenciano. El Plan Millora del conseller Juan Cotino no está funcionando. Hacen falta medidas correctoras urgentes para paliar el descenso de la renta de los agricultores, los incrementos de coste de producción, la falta de relevo generacional y la escasez de recursos hídricos. Estamos hablando de la viabilidad del cultivo de la naranja y su continuidad, algo mucho más profundo que un simple cultivo, pues se trata de una de nuestras señas de identidad más significativas, con un profundo arraigo cultural.
La reivindicación de los agricultores valencianos es justa y necesaria y responde al evidente desamparo que padecen desde la Generalitat. Es muy triste que nuestros labradores prefieran regalar cítricos de gran calidad en el curso de sus protestas, ya que es el fruto de un año duro de trabajo. Entendemos que es necesaria una intervención urgente para frenar las prácticas desleales o los abusivos márgenes comerciales que revientan el mercado y repercuten en el agricultor con precios ruinosos. Estamos ante un momento decisivo para la agricultura valenciana de presente y de futuro, es el momento de tomar decisiones y de asumir responsabilidades.
Los agricultores de la Comunitat Valenciana sois patrimonio económico y cultural en vivo y en directo del pueblo valenciano. Vuestra labor social no tiene precio y merecéis el máximo respeto por parte de las más altas instituciones de nuestro Gobierno, ahí nace nuestro compromiso, el de los hombres y mujeres que miramos por nuestra patria y por todos vosotros. Este es el compromiso de Unió Valenciana por su pueblo, su cultura, su identidad y su desarrollo económico. Hoy el compromiso de Unió Valenciana es el de estar a vuestro lado. Conocemos vuestras carencias y sobre todo reconocemos vuestros valores y por ello os presentamos nuestra ayuda y nuestro respeto. Gracias a todos vosotros.