Escuchaba a Rosa Fuster, candidata a la Alcaldía de Gandia por Coalició Valenciana-GIVAL, esbozar en su programa la necesidad de eliminar la discriminación positiva en el tema de las ayudas y subvenciones que reciben los inmigrantes, frente a las que reciben los nativos, en cuestiones como colegios, comedores, guarderías y asistencia sanitaria.
Un periodista avispado, trató de que la candidata profundizara en el tema, como buscando otra intención que le proporcionara el titular deseado, sin lograrlo. Imagino que a los señores políticos, les parecerá un tema socialmente incorrecto, dada la sensibilidad que germina cuando se hacen este tipo de comentarios. Pero es que la cosa es así de real y concreta.
No hay racismo, pero hay una sensación de que la gente se aprovecha en ocasiones de esa sensibilidad, para sacar más tajada de la que le corresponde y para pasar por encima de quienes, teniendo las mismas necesidades, no pueden acceder a estas ayudas porque los inmigrantes las copan. La señora Fuster fue muy clara: “Primero los de aquí y después los de fuera” es lo lógico, lo normal y lo razonable, por muy incorrecto que parezca políticamente hablando. Los aplausos del público ante estas declaraciones, fueron unánimes y, entre las frases que pude escuchar a mi alrededor, hubo una que me llamó la atención: “Ya era hora de que alguien hablase claro sobre estos temas”. Y es que va siendo hora de que los políticos abandonen las medias tintas y defiendan nuestros intereses cotidianos, en vez de tanta declaración de intenciones que al final no sirve para nada.
La demagogia se ha instalado en nuestras instituciones convirtiendo la actividad política en algo irreal, alejado del interés de la ciudadanía.