Domingo, 21 de enero de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

Valencia
Mar afuera
JOSÉ JAVIER ESPARZA

El programa de reportajes de La 2, Crónicas, presentó el viernes noche un argumento que da para pensar durante semanas. El reportaje se llamaba “Mar Afuera”. Lo había escrito Carmen Corredor y nos contaba la historia de una joven de 20 años, Mari Mar García Garrido, que padece una terrible enfermedad degenerativa: desde los seis años está en silla de ruedas, se ha ido paralizando progresivamente, hoy sólo puede mover los músculos del cuello y de la cara Carne de eutanasia. Y sin embargo, Mari Mar quiere vivir, estudia Periodismo, va a museos, se aferra, en fin, a la vida para exprimir de ella hasta la última gota. “Soy una especie de Mar Afuera”, dice Mari Mar en alusión a la película Mar adentro y al caso Sampedro.

Este reportaje viene pocos días después de que una señora de Alicante haya sido “ayudada a morir” por una asociación privada y bajo la cobertura privilegiada de un medio de comunicación, con la consiguiente protesta de un hijo de la señora. Así pues, no podía ser más oportuno el testimonio de Mari Mar. Hay un asunto que no forma parte estrictamente del debate político, jurídico o moral en torno a la eutanasia, pero que sin embargo influye mucho en él, y es la imagen que los medios de comunicación transmiten a la sociedad sobre la enfermedad y el dolor. Esta influencia puede llegar a ser determinante cuando hablamos de conceptos elásticos como el de “dignidad”.

¿En qué consiste una “vida digna” o una “muerte digna”? La tele nos muestra a un Sampedro postrado en su cama, maldiciendo de la existencia, pidiendo que alguien le ayude a morir, y el espectador se siente llevado a pensar que eso no es una vida digna, y que hay que matarlo. Pero esa tele nos muestra a Mari Mar soportando estoicamente su enfermedad, sobrellevando con fuerza interior un destino durísimo, y entonces el espectador se siente empujado a pensar que eso sí es dignidad, y no lo de Sampedro, porque en Mari Mar el sufrimiento se ha convertido en heroísmo.

En la estela del ‘caso Madeleine’, esa señora de Alicante que ha sido “eutanatizada” por libre hace pocos días, un enfermo de ELA escribía a la prensa para reprocharle que muestre siempre como imagen heroica la de quien quiere quitarse la vida, y nunca la de quien quiere aguantar vivo hasta que el cuerpo no pueda más. Al margen de lo que uno piense sobre la eutanasia, tiene interés hacerse esa pregunta fundamental: ¿Por qué los medios tienden a considerar heroico al que quiere marcharse, y no al que quiere seguir? La 2, con el caso admirable de Mari Mar, ha puesto el debate sobre la mesa.

EL INVENTO DEL MALIGNO

 
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