¿Qué hacemos con la bóveda?
Arquitectos, restauradores, técnicos de museos e historiadores debaten en un simposio internacional el futuro de los frescos renacentistas hallados en la Catedral de Valencia
Arquitectos, restauradores, técnicos de museos e historiadores debaten en un simposio internacional el futuro de los frescos renacentistas hallados en la Catedral de Valencia
Pues sí, descubrir un tesoro es un marrón. Eso es lo que ha sucedido con los frescos renacentistas que salieron a la luz hace ahora más de dos años durante la rehabilitación de la bóveda de la Catedral de Valencia. Y es un marrón porque dichas pinturas del siglo XV poseen un valor extremo y se encontraban deterioradas y bajo imágenes barrocas que se pintaron sobre las mismas dos siglos más tarde. ¿Qué hacemos? Cuanto más relevancia tiene la materia, tanto mejor será que se busque una solución entre todas las disciplinas que se vean implicadas. Y que las ideas viajen desde donde haga falta.
Por este motivo, especialistas en arquitectura, historia, arte y conservación han abandonado Italia, Alemania, EE. UU. y diversos puntos de España para acudir –ayer y hoy– a San Miguel de los Reyes en busca de una solución. Luego la Iglesia decidirá y Cultura hablará.
Y de la disyuntiva tal vez se salga de dudas hoy mismo, día que concluye el simposio. En la jornada de ayer debatieron historiadores por la mañana y arquitectos por la tarde. Antes del mediodía de hoy habrán aportado sus ideas los otros dos flancos de esta tormenta de ideas: técnicos y asesores de museos (10 h.) y restauradores (12.30 h.).
Se alcance una alternativa (o no) que deje satisfechos a todos los implicados, en la Biblioteca Valenciana todavía sobrevuela el deseo –casi rezo– que el deán de la Catedral de Valencia, Juan Pérez, realizó ayer antes de dar comienzo el simposio: “Deseamos la mejor solución para que las pinturas de la capilla mayor puedan ser siempre admiradas. Que el simposio sugiera unas líneas hacia esa solución. Quiera el Señor que las pinturas ayudan a descubrir la belleza infinita de Dios, objetivo principal del arte en las iglesias, que representa un atisbo de la gloria divina”. Amén.
“No ‘empedrarlos’ de nuevo”
Adela Condorelli, académica de Bellas Artes y experta en la obra de Paolo de San Leocadio –uno de los pintores de los frescos renacentistas–, participó en el primer debate del simposio. Minutos antes declaraba ante los medios de comunicación: “Los frescos poseen una importancia enorme para la historia del arte italiana, pues son de los pocos que quedaron in situ en aquella época. El cardenal Borja quería terminar con el gótico tardío para introducir el Renacimiento en Valencia”.
La experta en el Quatroccento también opinaba lo siguiente en relación al valor de los frescos: “Casi todas las obras de esa época se han perdido, incluso en Pádova y Roma... es importante para la historia del arte saber bien cómo pintaban esos dos artistas italianos tan jóvenes. ¡No se pueden ‘empedrar’ vivos los frescos otra vez! El hallazgo fue casi un milagro y sería una pérdida enorme”.
El asesor científico del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, Felipe Garín, manifestó su deseo porque se dé con un sistema que “conjugue la exhibición y el respeto de la bóveda barroca”.
Entre los especialistas del simposio figuran, entre muchos otros, Salim Elwazani, profesor de Arquitectura de la Universidad de Ohio; Konrad Laudenbacher, director de Restauración de la Nueva Pinacoteca de Munich; Héctor d’Antony, investigador senior de la NASA y Máximo Miglio, director del Instituto de Historia Antigua de Roma.