La falta de mano de obra especializada preocupa al sector desde hace años. ¿Es más grave ahora?
–Cada vez hay más necesidad, la gente se va jubilando y no aparecen nuevas empresas. Hemos calculado que precisamos 150 profesionales, desde conductores, a mecánicos, electricistas y oficios relacionados con maquinaria de construcción. La necesidad es urgente, porque las empresas tienen máquinas paradas por no tener conductores, las casas proveedoras no las venden porque no hay maquinistas..., hay verdadera necesidad.
–¿Y cuál sería la solución?
–Hacer cursos de formación, también en las empresas, mediante prácticas; en ellas es donde se debe terminar la preparación. Hay que formar a gente nueva, además de continuar con el reciclaje de trabajadores, así se abren también nuevas posibilidades de contratación.
–¿Y cómo van las negociaciones con las diferentes administraciones al respecto?
–Hay un proyecto que está desarrollado Avemcop junto al Consorcio Pactem Nord. Hay un Ayuntamiento interesado y podría extenderse a otro de la zona. La iniciativa parte de la asociación. Las empresas asociadas y los proveedores de maquinaria facilitarían las máquinas.
–¿Y qué efectos tiene esta carencia de mano de obra?
–Por ejemplo, las empresas se demoran en el cumplimiento de las obras, algo que, en el caso de viviendas para particulares, repercute en el precio.
–¿Se realiza suficiente obra pública en Valencia?
–Valencia necesita mucha infraestructura de carretera, se va con retraso, y eso también nos afecta a nosotros.
–¿Y la empresa valenciana tiene suficiente peso a la hora de ejecutar obra pública?
–La empresa valenciana debería tener más apoyo. Las grandes empresas son las que se quedan las obras y, a su vez, subcontratan aquí porque son las pymes las que tienen la maquinaria. La empresa valenciana es la que asume todos los riesgos, al hacer la obra, y es la que soporta los gastos de personal. Por eso, si hay beneficios, que se reinviertan en Valencia, que nuestras empresas sean las principales adjudicatarias. Tiene que haber más compromiso con las empresas valencianas, como ocurre en otros lugares.
–¿Y por qué se contrata más fuera?
–Principalmente por el sistema que se emplea, de clasificaciones empresariales, en el que las pymes no tienen tamaño para competir.
–¿Habría que modificar entonces los criterios de selección?
–Creemos que sí, para que, siempre que la empresa adjudicataria se comprometiera a cumplir con el encargo, bien con un aval o de otra forma, se le adjudique. Si no, es una pescadilla que se muerde la cola. La pyme no puede hacer obra pública porque no tiene clasificación y no puede tener clasificación si no hace obra pública para justificar que está capacitada.
–¿Cómo evolucionará el sector, algunos auguran una desaceleración del sector inmobiliario?
–Esa pregunta llevamos años haciéndola: esto va a parar, no puede ser que la gente compre tantos pisos... ¿Cuánto va a durar? No lo sabemos. Todos tememos que llegue esa desaceleración, pero no llega, aunque será en tres o cuatro años. Y el encarecimiento del suelo va a ser uno de los elementos desencadenantes de que pare.
–¿La falta de mano de obra incide en la desaparición de empresas de maquinaria? ¿Cuál es la evolución del sector?
–Las empresas se van concentrando cada vez más, algunas van creciendo, pero otras desaparecen y nuevas no se crean por los problemas que atraviesa el sector. Nos preocupa mucho la sucesión, sobre todo de las pequeñas empresas. En el sector de obras públicas no hay nuevas empresas, somos los mismos que empezamos hace 50 años.
–¿Los precios del gasoil siguen siendo un problema para el sector?
–Sí, siempre, no solamente eso, sino también el de los derivados del petróleo. Y las previsiones del precio del petróleo son a peor.... A eso se incluyen nuevos problemas, ahora con el Euro 4. La Comisión Europea ha creado un nuevo sistema, que los vehículos de gasolil deben llevar un aditivo, el AdBlue, a base de urea. Eso es un gasto más y hace que la amortización del vehículo sea más larga.
–¿Las tarifas han variado para compensar la subida del crudo?
–Normalmente no, pero eso ya depende de cada empresario. Se están haciendo trabajos con precios de hace años, con lo que la rentabilidad de las empresas está bajando mucho.