Federico Félix, presidente de la Federación Agroalimentaria de la Comunitat Valenciana (Fedacova), ha denunciado que ‘‘recolectar un kilo de cítricos es más caro en el campo valenciano que en las demás regiones productoras de España, y eso implica una situación de desventaja inadmisible para poder competir’’.
Según Félix, los sobrecostes de la citricultura valenciana en esta materia de la recolección son, de media, de 3 céntimos de euro (5 pesetas) por kilo. El caso más notable es el de las clementinas, cuyo gasto de recolección está en 10-12 céntimos por kilo, mientras que en Cataluña, Murcia y Andalucía son 7-9 céntimos.
Estas diferencias vienen determinadas porque los costes laborales están marcados en la citricultura de la Comunitat Valenciana por un convenio específico para el personal ‘collidor’ y de almacenes de confección, mientras que en las demás autonomías productoras rige el convenio agropecuario, con salarios más bajos.
El presidente de la patronal agroalimentaria valenciana mostró su indignación al respecto –’’también como productor de cítricos’’, dijo–, advirtió que, dada la actual situación de penuria en el sector, ‘‘esas diferencias implican muchas veces el ser o no ser de una explotación agraria’’, y aseguró que va a trabajar para que pueda corregirse lo que en su opinión genera ‘‘una desventaja competitiva’’.
Félix se mostró totalmente de acuerdo con los planteamientos acordados ayer por Camps y Valcárcel, ‘‘porque nuestra citricultura precisa una urgente reconversión y la inyección de dinero del Estado y de la UE, ya que se trata de un sector que moviliza mucha riqueza y que siempre ha aportado más de lo que ha recibido; por tanto, ahora es preciso socorrerle’’.
Sobre las medidas a emprender habló también de ‘‘prohibir nuevas plantaciones y arrancar lo que sobre’’, señalando que ‘‘ha de ser el propio sector citrícola, a través de sus organismos y representantes, el que se movilice y diga qué se debe hacer, empezando por adoptar sus propios compromisos’’.
Félix considera que ‘‘estamos ante una crisis excepcional, que afectará también a actividades auxiliares, y se debe actuar pronto y con dinero, de manera excepcional, para evitar desastres mayores’’.