Domingo, 14 de enero de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

Valencia
China quiere ser la fábrica del mundo
El calzado español reconoce su estancamiento, motivado en parte por la llegada deproductos chinos. Por ello, insta a la multilocalización e incursión en el mercado asiático
El calzado español reconoce su estancamiento, motivado en parte por la llegada deproductos chinos. Por ello, insta a la multilocalización e incursión en el mercado asiático
Sus más de 1.300 millones de habitantes justifican el término con el que muchos se refieren a la República Popular China como ‘el gigante asiático’. Sin embargo, la envergadura de este país traspasa las frías cifras de demografía.

China es ahora algo más que una gran extensión de territorio (la cuarta mayor del mundo). Sus productos ya se encuentran en casi todos los mercados de Europa y EE. UU., continentes que ya han adoptado medidas defensivas para poner barreras a las gangas llegadas desde Asia.

Los bazares inundan barrios como el de Ruzafa, plagados de artículos por menos de dos euros. Y es que la ventaja con la que parten estos productos es sin duda los precios. Sin embargo, China aspira a mejorar la calidad de su mercancía y no sólo fabricar barato. Así lo advierte el presidente de la Federación Industrial del Calzado Español (FICE), Rafael Calvo, uno de los sectores más amenazados por las exportaciones asiáticas.

“China tiene vocación de ser la fábrica del mundo”, explicó esta semana en Valencia, durante el debate organizado por el diario Empresa y Finanzas. Calvo reconoció que el sector está estancado: “Ya se vislumbra el final de la crisis, pero esta vez se saldrá de ella sin dramas y el sector quedará más consolidado”. El representante del calzado aseguró que el país asiático debe ser entendido como una oportunidad de negocio para las empresas españolas, sobre todo las grandes que necesitan mayor volumen de producción.

En este sentido, instó a las compañías a que lleven a cabo un proceso de “multideslocalización” que les permita fabricar en otros países sin abandonar el de origen. El bajo coste de la mano de obra es una de las ventajas. “Es uno de los activos de este país”, y su aprovechamiento no debe tomarse como algo malo, matizó. Sin embargo, Calvo reconoció que lo ideal es producir en España, siempre que se creen las condiciones necesarias para que sea rentable y señaló que en China, en pocos años , emergerá una clase media que ampliará el público objetivo del mercado español, actualmente centrado en el consumidor con alto poder adquisitivo.

 
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