sus diseños son prácticos, originales y atrevidos. Si Ingvar Kamprad se diera un paseo por Ontinyent pondría a una silla, un puf, o un toallero el nombre de José Manuel Ferrero. “No estaría mal que Ikea produjera los diseños”, bromea.
Cada vez son más numerosas las firmas que se atreven a fabricar los trabajos de Ferrero. “Estamos en conversaciones con una firma de Tokio que se ha interesado en nuestras creaciones”, detalla el diseñador. ¿Y qué hace este ingeniero industrial valenciano que atrae el interés japonés y no justamente para plagiarlo? Diseña desde mecedoras, a lavabos, espejos, aparadores hasta iluminación, pero con las mismas dosis de imaginación que de funcionalidad y confort.
Una creación de José Manuel Ferrero, quien en 2003 creó el Estudio Hac –instalado en Ontinyent y sin “ánimo de abandonar la localidad”–, es la lámpara Sister. “La parte más típica de este reflector es la pantalla inspirada en las cofias de las monjas de los años 60, que aporta una forma diferente y la ofrece una luz especial. El tirador de la lámpara es un rosario con cruz”.
Hay dos versiones de la lámpara Sister: una de pie y otra de mesa. Ferrero las expuso en el salón Nude y La Gauche Divine –dos ferias de hábitat– en Barcelona. Muchos ojos se fijaron en ellas, pero “la lámpara no se comercializa”, matizó Ferrero. Los fabricantes no se atreven con Sister.
Referente europeo
Pese a la negativa del sector del mueble, la lámpara atrajo la atención de Wallpaper, una de las revistas más importantes en decoración a nivel mundial. Editada en Inglaterra, es un referente europeo en cuestiones de decoración. El año pasado la publicación cumplió una década y lo celebró con una exposición en Milán en la que diez jóvenes creadores exhibieron piezas singulares o inéditas. En dicha muestra, Sister se ganó su propio espacio.
Pero lo de Ferrero no fue llegar y besar el santo. A sus 28 años, tiene un currículum bien completo: en 2000 trabajó para el arquitecto Óscar Tusquets, desarrolló mobiliario para la empresa Urbaser (de Dragados y Construcciones), fue responsable de la imagen de la empresa textil Manterol, y diseñó la nueva imagen de la línea de hogar Adolfo Domínguez.
Cansado de trabajar para otros, montó su estudio y comenzó a “inspirarse en las cosas que le rodean y que fueran útiles a sus amigos” para diseñar mobiliario y decoración con su sello personal. Y, de momento, las cosas no le van nada mal: la mecedora L 05 con bastidor cromado la comercializa Do+Ce; el lavabo Ring lo fabrica Vasic-Home (una firma que se puede encontrar en El Corte Inglés), y el aparador Lungo encontró su fabricante en Do+Ce. “No sólo empresas nacionales, sino también las asentadas en los países nórdicos se interesan por nuestros diseños”, resalta José Manuel Ferrero.
En las ferias internacionales donde Estudio Hac expone, alguien se fija en sus piezas: ya sea una empresa del mueble, o bien, una prestigiosa revista de decoración. Sólo así se demuestra que Ferrero está en el ojo del diseño.
La próxima prueba de fuego para el creador valenciano pasa por Milán. En abril, la revista Elle Deco celebra la quinta edición internacional de los premios de diseño. Ferrero es el candidato por España y rivalizará ante otros 22 artistas. ¿El premio? Ser proclamado el diseñador revelación. En tres meses se conocerá el ganador.