Nos tiene acostumbrados, el señor Carod-Rovira, a espectáculos dignos de los mejores circos del mundo total, también a salidas fuera de tono esperpénticos. En fin, que Carod-Rovira es en sí mismo considerado todo un espectáculo. Lo malo es cuando uno se para a reflexionar sobre las consecuencias de sus espectáculos; sí, la reflexión nos lleva a concluir que los efectos de sus palabras, gestos, dimes y diretes, son perjudiciales para todo aquel que no sea
catalán al cien por cien
.
Hace unos días y en un espléndido ejemplo de su cara dura, Carod ha dicho: el proceso de negociación con los etarras no debe considerarse roto, hay que esperar mejores tiempos y reanudarlo. ¡Caradura!
Y es un caradura porque le importa un pito que los etarras pongan bombas, maten o siembren el terror: él pactó con los etarras que Cataluña sería territorio inmune al terrorismo vasco. O en otras palabras: cuando los terroristas etarras apacigüen sus animaladas en el territorio
español
, habrá que volver a hablar con ellos para cederles todas sus pretensiones y metas políticas.
Carod manifiesta su ánimo de seguir con el proceso de negociación cuando pase el “terremoto de la bomba en Barajas”, porque es amigo de los etarras y les prometió su ayuda en Perpiñán. Zapatero no quiere romper el proceso de
paz
o negociación, porque no tiene otra idea o proyecto con el que presentarse ante los españoles como un líder sólido, como un gobernante en el que confiar.
A las alimañas se las extermina –con la ley y la justicia, por supuesto–. A las alimañas solamente se les puede ofrecer en una negociación el alquilar una isla y llevar allí a todos los etarras y a quienes quieran convivir con ellos. A los asesinos, y a sus cómplices, se les encierra en prisión tras una sentencia justa. ¡Y nada más!
Con las alimañas, con los sanguinarios etarras y sus corifeos, no vale la semántica, la prosodia o la ortografía; solamente vale el ¡aquí te pillo, aquí te cojo! Y solamente vale eso porque la justicia así lo exige, algo que reclama la sociedad con grito fuerte. ¿Se enteraran los
semánticos
y los
filósofos
del
pensamiento Alicia
?