Domingo, 7 de enero de 2007
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crónica negra
La muerte dulce
La intoxicación letal por monóxido de carbono, conocida como la muerte dulce, es la culpable todos los años de numerosos accidentes mortales en España. Según los forenses, el envenenamiento con este tipo de gas incoloro es muy difícil de detectar al padecer la víctima un estado de adormecimiento.

Además, la inhalación de una gran cantidad de monóxido de carbono causa una parálisis en las piernas, lo que impide a la persona afectada pedir ayuda o salir de la casa donde se ha producido una mala combustión en una estufa de gas o calentador.

La sensación no es de asfixia, sino de somnolencia. Por ello, esta intoxicación letal se conoce como la muerte dulce, una extinción de la vida sin sufrimiento ni dolor.


Tragedia en Castellón. El último día de 2006, dos jóvenes barcelonesas perdieron la vida en el pueblo castellonense de Cortes de Arenoso al inhalar monóxido de carbono.

El gas mortífero y la muerte se dieron la mano en una vivienda situada en la calle Calvario Alto. Las dos chicas tenían previsto celebrar la Nochevieja con un grupo de amigos, pero un desgraciado accidente truncó sus vidas. Una deficiencia en la calefacción de gasoil parece ser la causa del trágico suceso.


Más vale prevenir . El monóxido de carbono se produce por la mala combustión de materiales como butano, propano, gasolina, carbón o madera. Las chimeneas, calderas, calentadores de agua o estufas pueden generar este gas si no funcionan bien, así como el tubo de escape de un coche.

Para evitar las intoxicaciones letales es de suma importancia seguir algunos consejos, como colocar los aparatos domésticos en lugares con ventilación, comprobar que la llama sea azul o no arrancar motores de gasolina dentro de habitaciones cerradas. Y es que más vale prevenir.

 
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