Viernes, 5 de enero de 2007
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la hepatitis
La peligrosa inflamación del hígado
La palabra “hepatitis” significa, simplemente, inflamación del hígado, sin indicar ninguna causa específica. Una persona con hepatitis puede padecer una infección vírica o bacteriana del hígado; presentar lesiones en el hígado provocadas por una toxina (como un veneno) o por la interrupción de la llegada normal de sangre al hígado. También padecer un trastorno auto-inmunitario que afecta al hígado o haber sufrido un traumatismo abdominal en la zona de este importante órgano.
Como consecuencia de éstas causas se bloquea el paso de la bilis que produce el hígado al descomponer la grasa, y se alteran sus funciones como son: eliminar las toxinas de la sangre, producir diversas sustancias importantes y almacenar y distribuir el azúcar, las vitaminas y los minerales. La infección puede estar producida por varios tipos de virus y por ello se clasifica en hepatitis A, B, C y D según el tipo de virus causante.

La Hepatitis A (infecciosa) se contagia por vía oral y fecal a través de ciertos alimentos (crustáceos), agua o materiales contaminados. Entre el contagio y la aparición de síntomas (período de incubación) transcurren de 15 a 50 días.

La Hepatitis B (sérica) se contagia por la sangre (sangre o agujas contaminadas), por el sudor, semen, saliva o lágrimas y secreciones vaginales a través de heridas o por las mucosas. También se trasmite a través de la placenta al feto y a través de contactos sexuales.

La C y D son de características parecidas a la B.

¿Qué es la hepatitis A?

Es la forma de hepatitis más frecuente en los niños; también denominada hepatitis infecciosa. Este tipo de hepatitis está causado por el virus de la hepatitis A (VHA), que se encuentra en las heces de las personas infectadas. Las heces infectadas pueden estar presentes en pequeñas cantidades en alimentos y objetos, desde el picaporte de una puerta hasta los pañales de un bebé.

¿Qué es la hepatitis B?

La hepatitis B, también denominada hepatitis sérica, está causada por el virus de la hepatitis B (VHB). El VHB puede provocar desde malestar general hasta enfermedad hepática crónica que, a la larga, puede desembocar en un cáncer de hígado.

¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis C se transmite a través del contacto directo con la sangre de una persona infectada. Los síntomas provocados por el virus de la hepatitis C pueden ser muy parecidos a los provocados por los virus de las hepatitis A y B. No obstante, la infección por el virus de la hepatitis C puede conducir, a la larga, a una enfermedad hepática crónica y es el principal motivo de transplante de hígado.

Factores de riesgo

La hepatitis A es más frecuente en la pubertad, pero puede adquirirse a cualquier edad. La falta de higiene en las comidas, en la preparación de alimentos y el tomar agua contaminada es la fuente más importante de contagio en la hepatitis A.

En la hepatitis B el factor de riesgo principal es el personal sanitario por el uso de agujas y del cuidado de heridas, etc. y en el caso de convivir con portadores crónicos del virus. Otros factores son la administración de drogas inyectadas, la promiscuidad sexual, el padecer hemofilia, etc.

La hepatitis B no se trasmite vía oral como la A.

La hepatitis C sí se trasmite igual que la B, por sangre o secreciones corporales. La hepatitis B y C se pueden trasmitir a la vez y conjuntamente.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis?

Todas las formas víricas de hepatitis se pueden diagnosticar y puede hacerse un seguimiento de su tratamiento mediante análisis de sangre fiables y fácilmente accesibles.

Signos y síntomas

La hepatitis, en sus primeras etapas, puede provocar síntomas parecidos a los de la gripe, como: malestar general, fiebre, dolores musculares, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, diarrea, ictericia (coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica o blanco del ojo). No obstante, algunas personas no presentan ningún síntoma y ni siquiera saben que están infectadas.

Si la hepatitis progresa, los síntomas comienzan a apuntar al hígado como origen de la enfermedad. Las sustancias químicas que segrega el hígado habitualmente empiezan a acumularse en la sangre, lo que provoca: ictericia, mal aliento, sabor amargo en la boca, la orina se vuelve oscura o del color del té, las heces se vuelven blancas, claras o del color de la arcilla.

También puede haber dolor abdominal, concentrado bajo las costillas del lado derecho (sobre un hígado inflamado y dolorido) o bajo las costillas del lado izquierdo (sobre un bazo dolorido).

¿Es contagiosa la hepatitis?

Las hepatitis A, B y C son todas contagiosas. Por lo general, para evitar que su hijo contraiga una hepatitis de origen vírico usted debería:

1. Mantener unos buenos hábitos de higiene y evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad.

2. Ser especialmente cuidadoso si viaja a zonas donde las condiciones sanitarias son deficientes y la calidad del agua sospechosa, sobre todo al beber o nadar.

3. No comer nunca marisco o pescado procedentes de aguas contaminadas con aguas residuales.

4. Recordar a todos los miembros de la familia, sobre todo a los niños, que se laven las manos a conciencia después de usar el váter y antes de las comidas.

5. Si un miembro de su familia contrae la hepatitis, utilizar desinfectantes para limpiar los retretes, lavabos, orinales o cuñas que haya utilizado esa persona.

6. Ya que las agujas y las jeringuillas contaminadas son la principal vía de contagio de la hepatitis, es una buena idea apoyar las campañas contra la drogadicción que se pongan en marcha en su comunidad y en las escuelas de su área. En casa, hable asidua y sinceramente con sus hijos sobre los peligros del consumo de drogas.

7. También es importante fomentar la abstinencia sexual y el sexo seguro entre los adolescentes para eliminar el riesgo de contraer la hepatitis a través de las relaciones sexuales.

El método más efectivo es la aplicación de la vacuna Engerix-B, que puede administrarse a cualquier edad (protección entre el 90 y 95 por ciento).La pauta de vacunación es una dosis inicial, otra al mes y otra a los 6 meses (total 3 dosis). Se administra I/M en el músculo deltoides (hombro) de adultos o en el muslo en los niños.

Son indicaciones precisas de la vacunación: al nacimiento, en adolescentes (por el comienzo de actividad sexual y la drogadicción), en personas sexualmente promiscuas y en personal sanitario

Existe en el mercado una vacuna de dos dosis (en 2 años) contra la hepatitis A. Esta vacuna es efectiva en un 80 a 98 por ciento de los casos, consiguiendo una protección de cuatro a veinticinco años.

Al convivir con una persona afectada de hepatitis A se recomienda lavar los platos, vasos, y cubiertos con agua caliente.

Las mujeres embarazadas con hepatitis B trasmiten la enfermedad al bebé. En estos casos se aconseja vacunar al bebé al nacer y durante su primer año de vida. La hepatitis C no se trasmite por la placenta pero como suele asociarse a la hepatitis B y por ello se aconsejan medidas similares.

¿Cuánto dura?

El período de incubación, es decir el tiempo que tarda una persona en infectarse tras exponerse al virus, de las hepatitis virales es variable, dependiendo de cuál sea el virus que provoca la enfermedad.

En la hepatitis A, el período de incubación es de dos a seis semanas. En la hepatitis B, el período de incubación es de uno a cinco meses. En la hepatitis C, el período de incubación es de dos a 26 semanas.

La hepatitis A suele ser activa durante un período de tiempo breve y, una vez la persona se recupera, deja de poder contagiar la enfermedad. Es improbable que una persona se convierta en portadora crónica del virus de la hepatitis A. Casi todas las personas que desarrollan hepatitis A que previamente estaban sanas se recuperan por completo en el plazo de pocas semanas o meses, sin presentar complicaciones posteriores.

En el caso de la hepatitis B, entre el 85% y el 90% de los pacientes se recupera por completo en un plazo de seis meses, sin presentar complicaciones a largo plazo.

Entre el 75 y el 85 por ciento de las personas que contraen la hepatitis C no se recuperan completamente y tienen más probabilidades de presentar infecciones de larga duración. Tanto los pacientes que no se recuperan completamente de la hepatitis B como los que siguen infectados por el virus de la hepatitis C pueden acabar desarrollando hepatitis crónica y cirrosis hepática (la degeneración crónica de la estructura del hígado). Algunas personas con hepatitis B o C pueden también convertirse en portadores de por vida de estos virus y contagiar la enfermedad a otra gente.

¿Cómo se trata?

Cuando los síntomas son graves o los análisis de laboratorio indican que se ha producido lesión hepática, a veces es necesario tratar la hepatitis en el hospital.

No existe ningún medicamento para tratar la hepatitis A porque ésta es una infección de corta duración que remite sin tratamiento.

La hepatitis B a veces se puede tratar con medicamentos. Hay cuatro fármacos autorizados para uso en adultos con hepatitis B, pero no se ha estudiado suficientemente su uso en niños. De todos modos, puede pedir información al pediatra de su hijo.

El tratamiento de la hepatitis C ha mejorado mucho con el uso de dos medicamentos, sólo uno de los cuales está autorizado para uso infantil. Hay otro fármaco todavía más eficaz que está en fase de investigación y todavía no se ha autorizado para uso infantil, pero que está disponible en algunos centros. En aquellos adultos que se acaban de infectar con la hepatitis C (por ejemplo, al pincharse accidentalmente con una aguja infectada), el tratamiento combinado con estos dos fármacos es el tratamiento de elección y elimina el virus en aproximadamente el 50% de las personas infectadas.

Los niños con formas leves de hepatitis se pueden tratar en casa. Deberán permanecer en cama, excepto para ir al lavabo, hasta que hayan remitido la fiebre y la ictericia, y recuperen el apetito. Los niños con falta de apetito deben hacer comidas poco abundantes y frecuentes y beber líquidos con alto contenido calórico (como los batidos de leche). Asimismo, deben ingerir alimentos sanos, ricos en proteínas e hidratos de carbono, y beber agua en abundancia.

Carlos Gener Galbis.

 
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