R
enuncia
la Scala de Milán a programar
Candide,
una opereta del gran Leonard Bernstein (Massachusetts, 1918-Nueva York, 1990), director de orquesta, compositor y autor de las extraordinarias bandas sonoras y música de las películas
La ley del silencio
y
West Side Story
.
Motivo
de la marcha atrás del famoso coliseo milanés
:
en el nuevo montaje de la opereta se satiriza jovialmente (durante tres minutos) las figuras de Blair, Putin, Chirac, Bush y Berlusconi (reportaje hoy en la última PÁGINA).
Entre
el miedo a representar la ópera
Idomeneo
de Mozart a causa de las presiones del radicalismo islamista, y el miedo a ofender a los políticos del Gran Poder Occidental, aderezado todo ello con la castradora tendencia de lo políticamente correcto y el rigorismo en las costumbres sociales, al final pareceremos seres de clausura, mudos, acorbadados hasta para preguntar qué hora es, mojigatos y de vida gris. Vamos a morir de aburrimiento.
Terenci
Moix (1942-2003), que fue un adelantado en muchas cosas, ya lo dijo hace tiempo: “Prefiero morir de sida en Marruecos que de aburrimiento en Barcelona”. Terenci falleció a causa del tabaco. Él supo que iba a ser así. Pero no quiso combatir su destino: murió con un
ducado
en la mano y un paquete en el féretro. Era lo suyo.
En
Dolce Vita
apareció Mayte Zaldívar llorando en todo momento. Todo lo dijo entre sollozos. ¿Puede lloriquearse sin fingimiento durante tanto rato y sin interrupciones? Yo creo que es imposible. Igual que estar riendo durante una hora. La verosimilitud escénica tiene unas exigentes normas que
la madrina
ignoró por completo.
Correos
electrónicos. Antonio Marín Segovia me remite amablemente un precioso poema de Vinicius de Moraes: “... Deseo también que tengas enemigos. / Ni muchos, ni pocos, /pero en la medida exacta para que, algunas veces, /te cuestiones respecto a tus propias certezas. /Y que entre ellos exista por lo menos uno que sea justo. /Deseo, después, que seas útil, /pero no insustuible...”. Feliz Año Nuevo.