Era la persona más dicharachera, amistosa y bienhumorada de la ciudad. Enrique Grau, conocido también por el apodo de
El Bellotero
debido a que era propietario y gestor del día a día del restaurante
El Palacio de la Bellota
, en la calle peatonal Mosén Sorell de Valencia, tenía 61 años y falleció ayer a las nueve de la mañana, de repente. No estaba enfermo. Su único problema de salud era el del sobrepeso.
El día anterior aún había estado haciendo planes con varios de sus íntimos para celebrar una gran comilona en la extensa finca que Grau poseía en Bétera, dónde vivía. Le encantaba reunirse allí con sus amigos y familiares para organizar interminables y muy vitales tertulias en torno a una buena mesa.
Le apasionaban los toros. Cuando iba a la plaza de Valencia llevaba comida para todos los que se sentaban a su alrededor y hasta para el torero y su cuadrilla. El producto estrella que aportaba al ruedo, con el fin de disfrutar en grupo de la fiesta, era el jamón de bellota, siempre de extraordinaria calidad.
Enrique Grau, un especialista en la realización de paellas gigantes, ofreció a lo largo de toda su vida una buena cocina mediterránea, tradicional, sencilla y bien hecha: arroces, verduras, carnes... Y el jamón de bellota, eso que no saltase.