Viernes, 22 de diciembre de 2006
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la piel
Úlceras en las piernas
La población española envejece. Este hecho comprobado ocasiona que los problemas sanitarios asociados a las edades avanzadas sean cada vez más frecuentes. Y uno de ellos son las úlceras en las piernas. Se conoce que este problema afecta al 2% de la población europea, es decir que, en España, actualmente, existen unas 800.000 personas con úlceras en las piernas.

Además cada año se diagnostican 300.000 casos nuevos. A nivel económico, cada úlcera no curada ocasiona un gasto sanitario de unos 2000 euros por persona en material de curas y horas de trabajo del personal sanitario. Esto significa un gasto sanitario de unos 1600 millones de euros cada año. Luego esta el factor humano. Un paciente con una úlcera en la pierna ve disminuida enormemente su calidad de vida (y la de sus familiares) y sufre una ansiedad enorme derivada del miedo a perder la extremidad. En resumen, estamos ante un problema sanitario de primer orden. Debería ser una de las prioridades sanitarias de cualquier administración. Realmente, ¿esto es así? Lamentablemente no, al menos no lo suficiente.

Cura efectiva
Hoy en día el conocimiento científico ha establecido cuál es la manera de curar una úlcera en la pierna de manera más efectiva. Este método se basa en dos pilares: la cura húmeda y la terapia compresiva. Desgraciadamente, el desconocimiento en algunos casos y la falta de tiempo para la cura en la mayoría, ocasionan que sólo en el 20% de los casos las curas se hagan de manera óptima. ¿En que consiste la cura húmeda? La mayor parte de la población (y muchos médicos y enfermeras) tienen el concepto de que, para cicatrizar una herida, hay que “secarla”. Secar una herida ocasiona que aparezca una costra, que no deja de ser un obstáculo para la epitelización (es decir la formación de piel nueva) de la herida. Además, una costra no es una barrera para evitar la infección, ya que sabemos que las bacterias la atraviesan con facilidad.

La cura húmeda consiste en retener el exudado en el lecho de la herida. El exudado es el liquido que toda herida desprende hasta que cicatriza y que al secarse forma la costra. Este líquido es rico en células y nutrientes cuya función es acelerar la cicatrización en todas sus fases. Mantener este líquido en contacto con la herida, sin permitir que se forme una costra, hace que la úlcera cierre antes. Esto es una evidencia científica desde los trabajos de George Winter en 1962 ¿Cómo conseguimos retener el exudado en la herida? Para eso tenemos los apósitos modernos, usados desde hace unos 15 años, mucho más caros que las gasas tradicionales, pero infinitamente más efectivos. Los hay de diferentes tipos: desde los que no absorben nada de exudado, como los films de poliuretano, hasta los que absorben el exceso de exudado para evitar que la úlcera de macere, como las hidrofibras. La utilidad de uno u otro dependerá de las condiciones de cada úlcera.

En los últimos años han aparecido los apósitos con plata, especialmente útiles para evitar la contaminación y la infección de las úlceras. Y, más recientemente, los prometedores apósitos con capacidad para secuestrar las metaloproteasas. Las metaloproteasas son unas enzimas que se “comen” el colágeno (entre otras proteínas) y son las responsables de que algunas úlceras en las piernas no mejoren a pesar de un tratamiento correcto. Cualquier úlcera debe ser tratada con alguno de estos apósitos y desterrar así algunas prácticas como el empleo de gasas parafinadas, pomadas antibióticas o antisépticos con yodo. Hoy en día no es aceptable curar una úlcera en una pierna con alguno de estos métodos.

Terapia compresiva
Y, ¿la terapia compresiva? Consiste en aplicar un vendaje compresivo o una media elástica desde el pie a la rodilla del paciente. El 80% de las úlceras en las piernas son de origen venoso. Esto significa que la sangre venosa, pobre en oxígeno y que tiene que llegar desde las piernas al corazón para recuperar dicho oxígeno, se acumula en las piernas, provocando la aparición de varices y úlceras. La terapia compresiva efectiva impide que la sangre venosa se acumule en las piernas y ayuda a que sea bombeada al corazón. La terapia compresiva es tan importante que, si se realiza correctamente, podemos curar casi la mitad de las úlceras, incluso sin apósito. Realizarla correctamente es muy fácil si se dispone de lo siguiente: material apropiado, buena técnica de vendaje y tiempo para hacer las cosas bien. Además la cura incluye otros aspectos como eliminar material necrótico (desbridar), eliminar escamas e hidratar la piel de toda la pierna afectada, controlar la aparición de complicaciones como alergias e infecciones, realizar tomas para cultivo si son precisas, preguntar sobre el dolor que ocasiona la úlcera y recetar los analgésicos que precise el paciente,… Es decir, unos 45 minutos por cura y paciente. Con este método (cura húmeda + terapia compresiva) se pueden solucionar el 90% de las úlceras en pocos meses.

Mayor esfuerzo
Es de ley decir que las cosas han mejorado mucho en la Comunitat Valenciana en los últimos años. Los cursos de formación para personal de enfermería, la formación de unidades especiales para casos complicados, la introducción en el catálogo de la seguridad social de los nuevos tratamientos como los sistemas de vendaje multicapa y los apósitos de plata han mejorado sin duda las cosas. Pero el esfuerzo debe ser mayor e ir en caminado a aumentar la formación y, sobretodo, a aumentar el tiempo disponible para las curas, lo que supone contratar más personal de enfermería, haciendo un seguimiento de la calidad de las curas que realizan. Siempre existen casos difíciles, para los que deben existir unidades de heridas crónicas, en las que médicos especialistas (dermatólogos, cirujanos vasculares, plásticos,..) y personal de enfermería cualificado colaboran para solucionar cada caso.

Las alternativas en estos casos van desde los injertos de piel, el empleo de análogos de piel humana, cámara hiperbárica, factores de crecimiento, células madre, etc., Existen estudios que demuestran que las curas modernas, no sólo consiguen curar mucho más rápido la mayoría de las úlceras, si no que disminuyen a la mitad el coste que ocasionan. Es decir, que podríamos ahorrar a las arcas públicas unos 80 millones de euros al año. Y ahorrar mucho sufrimiento a nuestros pacientes y sus familias.

Manuel Velasco Pastor

Dermatólogo con grado de Experto. Responsable de la Unidad de Heridas Crónicas. Hospital Arnau de Vilanova, Valencia

 
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