Stuart Gull, el jefe de la policía de Suffolk, que investiga el asesinato de cinco mujeres que trabajaban como prostitutas y cuyos cuerpos han aparecido abandonados en parajes rurales en los últimos días, afirmó ayer que tiene menos de una cincuentena de sospechosos a los que se está investigando.
Gull se refiere a ellos, para respetar las barreras legales, como “personas interesantes” en la investigación. Entre ellos está el conductor de un BMW azul que ha sido señalado como sospechoso por prostitutas que trabajan en la misma zona. Una de las mujeres asesinadas fue vista por última vez subiéndose al automóvil, BMW azul, de un hombre grueso y con gafas.
Un amigo de Paula Clemmell dice estar convencido de que ella conocía a su asesino, que tenía un cliente adinerado al que Paula y otras chicas que trabajan en la prostitución en esa zona, le habían robado dinero alguna vez. Y dice que ese hombre se habría vengado matándolas.
Sin signos aparentes de resistencia. Sus cuerpos no presentan señales de abusos sexuales graves. El policía Gull manifestó ayer precaución ante este tipo de detalles. El está investigando la muerte de mujeres que se ofrecen a los deseos sexuales de sus clientes. La prensa británica sugiere que el asesino drogó a sus víctimas.Una organización caritativa, Proyecto Iceni, ha recolectado 8000 euros y quiere recaudar otros tantos en los próximos días para pagar a las jóvenes prostitutas de Ipswich el coste de las drogas, a fin de que no tengan que hacer la calle
La policía confirmó ayer que el último cadáver que faltaba por identificar es el de Annette Nicholls, de 29 años. Mientras, una sexta joven del área de Ipswich cuya posible desaparición era investigada por agentes del condado de Suffolk fue encontrada sana y salva ayer tarde.