La UE echa el freno a futuras ampliaciones y exigirá todos los requisitos a nuevos socios
Los líderes europeos no supieron reaccionar ante la última crisis en Oriente Medio
La UE declaró ayer “tener abiertas las puertas” a nuevos candidatos a la adhesión, pero reconoció, también francamente, que quienes quieran entrar a partir de ahora tendrán que cumplir escrupulosamente con todos los requisitos. Mientras, los líderes europeos no supieron reacionar ante la última crisis palestina.
Sin estridencias, pero con firmeza, la UE vino a decir ayer, al término de la reunión del Consejo Europeo con la que se da por concluida la presidencia finlandesa, que el compromiso político de acabar con la fractura de Europa que resultó de Yalta está ya satisfecho, y que las nuevas incorporaciones de países que quieran formar parte del club van a ser escudriñadas con lupa.
El 1 de enero entran en la UE Rumanía y Bulgaria. La ocasión es universalmente reconocida como el final de la macroampliación de 2004, cuando entraron en pelotón 10 nuevos socios, la mayor parte de los cuales formaban parte de lo que en su día se conoció como el “bloque del Este”.
Aquella experiencia no tiene parangón en la historia comunitaria; ni siquiera la entrada de los 3 socios de la EFTA en 1995 se le asemeja, desde puntos de vista cualitativos o cuantitativos.
Con la parte de Europa que cayó bajo influencia soviética tras la Guerra Mundial ya integrada en las estructuras occidentales, la UE y la OTAN, los 25 declaraban que ha llegado el momento de darse un respiro. El Consejo Europeo confirmaba en sus conclusiones de la cumbre que la UE “mantiene sus compromisos relativos a las actuales negociaciones de adhesión”, pero que las “normas mejoradas” para enjuiciar la adecuación de los candidatos “establecen una condicionalidad rigurosa en todas las fases de las negociaciones. Las cuestiones difíciles, como las reformas administrativa y judicial y la lucha contra la corrupción, se abordarán en primer lugar”.
Este género de problemáticas han figurado destacadas a todo lo largo del proceso de negociación de Rumanía y Bulgaria. Y nadie duda de que, al final, la voluntad política ha pesado significativamente en el levantamiento de los últimos obstáculos para la entrada en 2007 de los dos nuevos socios, y no en 2008 como lo permitían los Tratados de adhesión. La UE retoma sus postulados clásicos en lo que a la política de ampliaciones respecta: el historial de un país, es decir, el adecuado cumplimiento de sus obligaciones con la Europa comunitaria, constituirá un “elemento fundamental” para que su solicitud de adhesión sea tomada en cuenta.
La UE, además, reconoce la necesidad de garantizarse la capacidad de “profundizar en su propio desarrollo” mientras prosigue con el proceso de ampliación.
Todo ello quiere decir que a un candidato a entrar en la Europa comunitaria no le va a bastar sólo con reunir las condiciones democráticas y económicas que le son exigibles para verse homologado con la UE. La UE, además, tendrá que encontrarse en condiciones de integrarlo.
Falta de flexibilidad
La cumbre europea mostró ayer una preocupante falta de flexibilidad, al aprobar unas conclusiones sobre el proceso de paz en Oriente Medio ostensiblemente desconectadas de los acontecimientos que llevaban viviéndose en los territorios ocupados varias horas antes de que su versión definitiva fuera redactada.
Presentadas por el presidente Zapatero en rueda de prensa como incursas en la iniciativa protagonizada por Francia, Italia y España para con la zona, lo cierto es que el texto no menciona la iniciativa en cuestión, ni le confiere ningún protagonismo en la toma comunitaria de posición sobre el problema.
La UE declara su satisfacción porque el presidente Abbás y el primer ministro Olmert se hayan declarado dispuestos a retomar el diálogo y por “los esfuerzos del presidente Abbás de los últimos meses por formar un gobierno de unidad nacional”.