Ahora comienza para el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) y su equipo del Laboratorio de Enfermedades Monogénicas el verdadero trabajo. La aprobación del Gobierno a las solicitudes del IVI para que tres parejas puedan concebir un hijo que pueda salvar a su hermano de una enfermedad genética incurable fue la mayor alegría para las familias. Pero también para el centro, que veía culminada así la primera fase de un programa que convierte al IVI en el cuarto instituto del mundo que va a desarrollar esta técnica, tras Chicago, Bruselas y un centro de Italia.
“Estamos realmente satisfechos porque el Gobierno haya dicho finalmente que sí”, aseguró Julio Martín, que reclamó del Ejecutivo, sin embargo, que se aprueben un número mayor de peticiones para salvar la vida de más niños. “Sanidad todavía considera que deben ser casos excepcionales, pero el diagnóstico preimplantacional es muchas veces la única opción para curar”.
A las tres parejas que han visto cumplido su sueño de poder someterse a esta técnica todavía tienen un largo camino por delante. Es un proceso largo que comienza con la selección de embriones sanos que sean compatibles. “La probabilidad de encontrar un embrión que cumpla con estas dos características –libre de la enfermedad y compatible con el hermano– es de 3 de cada 16, es decir, de un 18%”, asegura Julio Martín.
El siguiente paso es que, por medio de la técnica de la fecundación in vitro, la mujer se quede embarazada. En el caso de que no sea así, el proceso comienza otra vez desde el principio. Tras el nacimiento del bebé, se extraen células madre de linaje sanguíneo del cordón umbilical o bien de la propia médula del bebé cuando pasa un tiempo desde su nacimiento.
La probabilidad de que finalmente la técnica pueda curar a un niño enfermo oscila entre el 15 y el 20%, según Julio Martín, desde que comienza el proceso con el envío de solicitud al Gobierno para su aprobación.
Martín comparó el diagnóstico preimplantacional con el inicio de los trasplantes. “Al principio eran pocos casos, pero si podemos salvar niños, aunque la eficacia sea baja, se van a presentar más solicitudes”.
De momento, el centro ya ha recibido 15, aunque el propio Instituto realiza el primer filtro antes de presentar la solicitud al Gobierno. “Algunos los descartamos por la edad de la madre, otros por problemas reproductivos”.
No se conoce cuántos niños se han salvado con la técnica que se va a aplicar en el IVI y gracias a la cual, tres niños tienen la posibilidad de salvar sus vidas.
“No queremos que ninguna familia tenga que irse a un centro en el extranjero para que se aplique el diagnóstico preimplantacional”, dijo Martín, que insistió en que la Comisión Nacional de Reproducción Asistida tiene que implicarse más e ir aprobando más casos.
Dos de los niños que va a tratar el IVI tienen una enfermedad conocida como anemia Beta Talasemia Mayor, mientras que el otro sufre anemia de Fanconi. El director del Laboratorio de Enfermedades Genómicas explica que se trata de enfermedades “con algo en común: la función medular falla y afecta al linaje sanguíneo. Además, son causa de un defecto genético y permanente que afecta a otro tipo de órganos. A la larga es perjudicial para la salud del menor”.
Los padres de los tres niños están muy ilusionados con esa nueva posibilidad que se abre de salvar a su hijo, pero “son conscientes de que existen muchas limitaciones”. Sin embargo, Julio Martín abre la puerta a las innovaciones en materia genética que puedan mejorar la técnica del diagnóstico preimplantacional e incrementar la probabilidad de éxito en el futuro.
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