El Arrebato dice haber encontrado
Un cuartito pa mis cosas
. Así es el título de su nuevo álbum, un pequeño contenedor donde ha reunido temas más trabajados pero sin perder el estilo de “caseta de abril” que le caracteriza.
- Este es su cuarto disco de estudio después de un grandes éxitos que pilló a todos por sorpresa.
–La verdad es que el recopilatorio fue algo extraño. Pero, a pesar de que al principio pensé que era precipitado, ahora veo que ha sido bueno.
–¿Se abrió paso en Suramérica?
–Allí la gente ha recibido muy bien a El Arrebato, sobre todo en Cuba, México, Puerto Rico y en la parte latina de Estados Unidos. Hay una arrebatomanía...
–¿Volverá?
–Sí, claro. Aunque debo reconocer que lo llevo un poco mal por los aviones. Tengo miedo a volar, así que, imagínate.
–¿Sigue explicando el por qué se hace llamar El Arrebato y sobre sus años en el grupo Piel Morena?
–Aunque parezca mentira –comenta entre risas– seguimos hablando de lo mismo. A veces llego a una entrevista y lo primero que me preguntan es: “¿Por qué El Arrebato?”. Pero bueno, se contesta y ya está.
–No saben que lleva mucho en esta profesión.
–Veinte años en la música son muchos años. Empecé con 15 y tengo 35 tacos ya, aunque no lo parezca (risas)... Sí, si lo parece... esa es la pena que tengo (sonríe). De todas formas, tengo la sensación de que estoy empezando.
–Sigue viendo el vaso medio lleno.
–Es que yo no sé ver la vida de otra manera. También es cierto que soy muy de picos: igual me pillas un día hundido y otro contento. Pero al final siempre acabo viendo la luz.
–En este disco se alternan las canciones de amor y desamor.
–Es lo que hablábamos antes. Yo soy así, hoy me siento muy querido y mañana muy despreciado. Es muy raro no ver un disco de alguien que no toque esos temas.
–¿Por qué se habla tanto de eso?
–Porque es lo que más nos importa, lo que nos hace poner los pelos de punta y nos hace sentir el hombre o la mujer más desgraciado...
–En “Mucha gente” critica la falta de solidaridad.
–Hay mucha gente pero pocas personas. A veces se actúa pasivamente ante los problemas y la pasividad es lo peor que hay para el alma. Y no hace falta ayudar económicamente. Se puede salir con una cacerola debajo del ayuntamiento para protestar por algo. Yo colaboro con Intervida.
–¿Este año?
–Bueno, tengo un niño apadrinado desde 1998, pero en esta gira he querido implicarme más. En los conciertos llevamos una pantalla en la que proyectamos vídeos solidarios. En cada concierto logramos que la gente envíe unos 200 mensajes y así ayudan a estos niños.
–Las letras de sus canciones son muy extensas, ¿qué trucos emplea para recordarlas?
–¡Y se me quedan cortas...! Cuando me dicen que soy un torpe –porque soy muy despistado– siempre lo achaco a que tengo la mente ocupada en las letras. Además, me sé de memoria las canciones de otros artistas. Lo que pasa es que, como canto lo que digo, no me resulta difícil acordarme.
–¿Cómo surge el tema “La desagradecida”?
–Creo que es algo que sentimos todos, tanto chicos como chicas. En el amor siempre sentimos que lo damos todo y que no nos valoran. En el momento en que escribí la canción me sentía así.
–¿Cuántas historias ha tomado prestadas de otros?
–“Callejeando” es la historia de un amigo. Y... (intenta recordar), creo que pocas más. Bueno, “Cuando dijo adiós” es mía, pero de la adolescencia.
–¿Es difícil recuperar vivencias del pasado para escribirlas?
–Si lo haces premeditadamente, sí. Yo siempre digo que las canciones no las inventamos nosotros, existen ya. Lo que hacemos es descubrirlas.
–Escribió el himno del Sevilla y ahora está en los primeros puestos de la Liga...
–Sí, les habré dado suerte. Eso dicen. También la selección española de fútbol sala fue campeona del mundo con una canción mia...
–Y si el Betis le hubiera pedido un himno, ¿lo habría compuesto?
–No, porque yo soy sevillista. En mi casa somos ocho hermanos, siete varones. Todos del Sevilla menos uno que es bético, para llevar la contraria.
–En Internet El Arrebato, salen muchas webs de descargas gratis...
–Lo contemplo resignado. Uno intenta concienciar a la gente, pero eso ya no hay quien lo pare. La única defensa es hacer las cosas bien.