Función Beckett
España 2006
Autor: Samuel Beckett.
Dirección: María Ruiz.
Intérpretes: Jeannine Mestre, Manuel de Blas, Carlos Velasco, Morgan Blasco.
Hasta mañana en L’Altre Espai.
Hace escasos días, la Sociedad General de Autores y Editores ofrecía en Valencia un seminario sobre captación y fidelización de públicos jóvenes en actos culturales. El asunto me interesa profundamente, ya que el teatro necesita utilizar nuevas técnicas de atracción sobre los espectadores, especialmente juveniles.
De forma paralela, se estrenaba en la sala L’Altre Espai el espectáculo Función Beckett, cuatro piezas del colosal escritor y Premio Nobel Samuel Beckett. Para este montaje, Teatres de la Generalitat ha incorporado una nueva acción de marketing a las utilizas con habitualidad. Se trataba de reforzar el descuento al público universitario, que con su Carnet Jove ya puede conseguir el 50% de rebaja en las entradas, añadiendo un 10% más. Este aliciente, que en términos económicos es paupérrimo, ha funcionado como un imán en la mente de los universitarios, que han acudido con interés al teatro.
La oferta se completaba con el producto. Una recopilación de tres obras breves y un poema dramatizado del escritor dublinés, para conmemorar el centenario de su nacimiento. Los cuatro textos representados son: “Nana”, “Fragmento de teatro II”, “Qué palabra”, y “La última cinta de Krapp”.
Beckett, que ha pasado a la Historia por su obra Esperando a Godot, trabajó en lo que se ha denominado “teatro del absurdo”, aunque la revisión de su literatura lo sitúa en un vitalismo contradictorio, donde la desesperanza y la pasión se superponen. Con el tiempo, el absurdo ha sido descifrado, reluciendo una escritura originalísima, intensa, y abierta a la inteligente comprensión. En este montaje preparado a conciencia por la Compañía Manuel de Blas, todos estos aspectos quedan muy bien expuestos. Beckett recurre a técnicas retóricas como la anáfora (repetición de una parte del texto variando el resto) para construir “Nana” y “Qué palabra”. “Fragmento de teatro II” y “La última cinta de Krapp” reflejan la creatividad al plantear los temas. En ambos palpita una sensibilidad extrema, la angustia de la existencia y un inquebrantable amor a la vida pese a su insalvable poder destructor.