salvador domínguez
Una de quatre formatges
España. 2006. Sainete.
Autor: Pasqual Alapont.
Dirección: Gemma Miralles.
Intérpretes: Joan Gadea, Pep Selles, Pepa Miralles, Álex Cantó.
Hasta mañana en el teatro Talía.
CRÍTICA DE teatro
El Talía es muy sufrido. Su escenario acepta sin caerse los más inverosímiles espectáculos. Uno de ellos éste, que además está coproducido por Teatres de la Generalitat. Según unos porque la compañía La Dependent, que no siempre hace estas cosas, es valenciana antigua, pero sin asignación específica. Según otros porque las ayudas teatrales se reparten ahora por comarcas, y le tocaba a la suya el porcentaje correspondiente.
Su autor, el señor Pasqual Alapont, del que ya hemos sufrido similares aciertos, escribe libros para niños, que se lo tragan todo, los pobres, además de ser dramaturgo, director escénico y actor. Sólo le falta componer también la música para sus obras. Esta pieza local y localista, calificada erróneamente como comedia, es en realidad un sainete. Más aún, una apología del sainete, porque resucita el género y lo defiende en voz alta en los tablaos. Sólo así se puede comprender que cuatro personajes tópicos se reúnan en la cocina de una pizzería para hacer chanzas sobre todo, que es lo mismo que sobre nada.
El autor pretende ser actual pero sólo es cotidiano. El dueño de la pizzería es un empresario que sufre los incordios de Hacienda y la inspección de higiene. Un cocinero de la “nueva cocina” tiene hipoteca recién estrenada para comprar vivienda y morir casado. El camarero, un ligón que no liga, hace ampulosos discursos antisistema. Y una pobre friega platos remata tanta desdicha.
Con estos elementos podría cocinarse algo, siquiera alguna pizza. Pero éste es un sainete filosófico, en que todo se habla, se cotorrea, pero nada sucede. Su movimiento no es acción. Los conflictos son sólo un atisbo. Y ninguno de sus temas tiene un nimio desarrollo. Sólo hay una perorata con chistes y modismos de las clases menos leídas, que culmina en un simulacro de enredo sentimental, que no puede enredar nada pues todo está muy confuso de principio a fin.