“Valencians: El vostre Rei vos parla ara, senzillament, planament, com es el vostre poble” En su primer discurso oficial a los valencianos, el Rey habló en valenciano. Valencia los vio jóvenes y simpáticos, extrovertidos y amables. La gente salía a las calles y las plazas para conocerlos. Si la reina se expresaba con una elegancia natural que movía a respeto, don Juan Carlos se mostraba en todo momento cercano, afable y campechano. De modo que se ganaron con toda facilidad el corazón de los valencianos, siempre dispuestos a una bienvenida espontánea y ruidosa.
El primer viaje oficial de los Reyes a Valencia se inició el 30 de noviembre de 1976, cuando don Juan Carlos y doña Sofía llegaron a la Basílica de la Virgen de los Desamparados. Durante cuatro días, hasta el 3 de diciembre, desplegaron una intensa actividad viajera que les llevó a las principales ciudades de Castellón, Alicante y Valencia.
En los pueblos se ofrecía a los Reyes folclore y mucha música, en el curso de recepciones en la que los salones aparecían siempre abarrotados. Cientos de manos, miles de vivas, acompañaron a los monarcas. El protocolo no estaba tan organizado como años después. Ni se pretendía. Alcaldes y gobernadores civiles no sabían bien cómo enfocar la visita real. Tampoco los periodistas y los periódicos tenían la receta perfecta: porque los Reyes, a diferencia del Régimen anterior, no gobernaban, de modo que en principio parecía inútil explicarles, o hacer públicas en el curso de la visita, unas aspiraciones y necesidades que en todo caso no podrían resolver.
Con todo, los Reyes querían informarse, conocer la realidad de España y las aspiraciones de pueblos, comarcas y provincias: las carencias en infraestructuras y los proyectos en los que cada ciudad cifraba su desarrollo futuro. Los discursos y los comentarios de prensa fueron exhaustivas reclamaciones de soluciones.