Sólo el trece por ciento de los españoles está dispuesto a cambiar de residencia para trabajar, frente al 27 por ciento de los europeos, según se desprende del Libro Blanco sobre las mejores prácticas en movilidad geográfica nacional e internacional de trabajadores.
El informe, elaborado por IESE, la consultora de recursos humanos CREADE y Sagardoy Abogados, analiza los diferentes aspectos que condicionan la movilidad geográfica de los trabajadores que es producida por el traslado o el desplazamiento a otro centro de trabajo de la misma empresa, en distinta localidad y que implique un cambio de residencia.
Los autores del estudio subrayaron que en todos los países de la UE hay una mayor disponibilidad para desplazarse por motivos laborales que en España, donde la cultura, el alto precio de la vivienda, las políticas públicas -que no la incentivan- o el “pánico” a la inestabilidad del empleo frenan la disposición de los asalariados.
Los lazos familiares, “muy fuertes en España”, son la primera causa de la baja movilidad, explicó el director del estudio, Ramón Pin, quien como ejemplo afirmó que el ochenta por ciento de los españoles muere en “un radio de veinte kilómetros del lugar donde nació”. Además, añadió, que hay que tener en cuenta que los trabajadores suelen cambiar de residencia con toda la familia, otro condicionante para que se lo piensen más antes de desplazarse.
El alto precio de la vivienda y la cultura de compra también influyen mucho, según el presidente del Consejo Consultivo de Directores de Recursos Humanos de Sagardoy Abogados, Jaime Montalvo, quien lo calificó como un factor “tremendo”, porque si un trabajador se embarca en la compra de una casa, es difícil que deje su lugar residencia.
El informe recuerda asimismo que los trabajadores son más reticentes a trasladarse al extranjero, porque España aún “no ha hecho un gran esfuerzo” en el aprendizaje de idiomas, sobre todo el inglés, recuerdan los expertos.