Domingo, 26 de noviembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

Valencia
Parte de la cosecha de naranjas sufre ‘clareta’ y se desvía a zumos
Se trata de un arrugamiento del interior de la corteza, debido a causas inciertas, que desmerece el valor comercial de la fruta, aunque no deteriora su sabor
Se trata de un arrugamiento del interior de la corteza, debido a causas inciertas, que desmerece el valor comercial de la fruta, aunque no deteriora su sabor
Naranjas en el árbol. La de más arriba presenta el arrugamiento típico de la ‘clareta’.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
Más noticias
El 65,5% de los trabajadores de la Comunitat tienen contrato indefinido
El clima manda sobre la calidad del pan
Los agricultores dicen que reciben 2,60 euros por litro de aceite y los clientes pagan 4,50
Una avería bloquea cuatro horas los cajeros de Bancaja
La antigua Plasal se declara en suspensión de pagos
La Escuela Mediterránea de Emergencias instruye a 5.000 empleados a controlar el fuego
El comercio exterior europeo entrará en tasas negativas en 2015
La nueva edición del 15x15 trae más empresarios de fuera
Empresarios de Sagunto impulsan la cooperación con las ong
La inmigración anticipa recursos pero genera gastos futuros
Qué hacer si se sufre un fraude con una tarjeta de crédito o débito
Una firma vende en EE. UU. una olla desarrollada por valencianos
‘‘Con el chip descenderá el fraude en tarjetas’’
Controle bien sus tarjetas estas Navidades
Prado Transformados Metálicos se afianza en el Mediterraneo
Europa innova, Valencia innova
Sical prevé crecer un 30% si consigue afianzarse en el mercado africano
Moltó: “Hay demasiados profetas del apocalipsis en la construcción”
‘‘Hay que actualizar continuamente la seguridad’’
Las agencias valencianas finalizan el anuario de la publicidad
Hay Selección abre una nueva oficina en Valencia
Premios del Consejo Social de la Politécnica.
Empresarios de éxito proponen como clave la capacidad de adaptación al mercado
Los abogados abogan por fomentar el arbitraje
Acens, operador de redes y datos y líder en IP, llega a Valencia
Desde el Parqué
La privatización de los tres astilleros de Izar concluye el jueves
Grammer Solar inaugura una oficina en Valencia
Sólo el 13% de los trabajadores está dispuesto a desplazarse
“Para qué” antes que “cuánto”
Pueden subir las comisiones con tarjetas
Tecnología contra las estafas
Consejos para evitar una estafa con el dinero de «plástico»
Aficionados del baile deportivo se dan citahoy en Godella
La Virgen de la Vallivana cumple dos años enla Antártida
La consulta
Opciones para planificarel impuesto de la renta
Cómo tributan las rentas en el nuevo IRPF
Sobre la trascendencia de la agricultura valenciana
Parte de la cosecha de naranjas sufre ‘clareta’ y se desvía a zumos

Publicidad
Un nuevo problema ha venido a sumarse a una campaña citrícola muy difícil y marcada por cotizaciones todavía más bajas que en las anteriores. Se trata de la presencia, muy amplia, de la ‘clareta’, un arrugamiento de la parte interna de la piel de la fruta que afecta sobre todo a ciertas variedades de naranjas, sobre todo la Navelina, y que este año está apareciendo además en la mandarina Clemenvilla de zonas más precoces.

La ‘clareta’ no afecta a la calidad interna de los frutos, pero sí que deteriora su valor comercial, según los cánones imperantes ahora. El sistema rechaza sistemáticamente los frutos que presentan este defecto externo, por lo que deben desviarse a su aprovechamiento para zumos, lo cual, tal como están las cosas en estos momentos, incluso puede significar en algunos casos la obtención de precios mejores que en la comercialización en fresco. Ahora bien, esto es así por la ayuda que se da por kilo industrializado; si cambia el sistema, como pretende Bruselas y parece que el Gobierno español acepta, estas ayudas por kilo desaparecerían en un futuro, convirtiéndose en pagos únicos por superficie, y esta parte de la cosecha que no tiene salida para su venta en fresco no tendría el apoyo que ahora permite su aprovechamiento integral.

Y no es cuestión de unas toneladas, porque en el caso de la naranja Navelina hay términos municipales muy afectados; se habla incluso del 50% en algunas partidas, lo que constituye un gran problema para los agricultores y las entidades comercializadoras.

Técnicamente, la ‘clareta’ es el efecto final del resquebrajamiento de la parte blanca de la corteza, el albedo, lo que se traduce en la aparición de unas arrugas características en la parte externa, que permanece, no obstante, sin grietas, pero desde el punto de vista de las apetencias comerciales, supone un negativo factor de calidad.

Es un deterioro de origen incierto, si bien se relaciona en ocasiones con un exceso de abonado en el cultivo (aunque también aparece con fertilizaciones muy medidas), con el alargamiento de la temporada de calor (que sí coincide este año) o con la falta de podas, porque suele estar más presente en fruta de ramas viejas, no en brotes más recientes.

Se presenta cuando la fruta madura, aunque los técnicos aseguran que el mal empieza a gestarse a finales de primavera o primeros de verano, por lo que se puede aplicar entonces (finales de junio y julio) un tratamiento preventivo, a base de ácido giberélico y nitrato potásico, con resultados que tampoco son óptimos al cien por cien, pero que sí que aminoran los efectos, y siempre se ha de realizar la aplicación de manera indiscriminada, sin saber de antemano si habría después ‘clareta’ o no, sólo ‘‘por si acaso’’, o al menos en las fincas con antecedentes.

No es un problema nuevo, en absoluto, ni siquiera en el hecho de presentarse con la intensidad actual. Lo que ocurre es que, en contra de lo que ocurría antaño, cuando había más estabilidad entre la oferta y la demanda, o llegaba a faltar fruta en ocasiones y se tendía a aprovechar en fresco todo lo que era aprovechable e intrínsecamente bueno, ahora, con el exceso de oferta, la tendencia obvia es la de seleccionar más lo que hay, hasta con exigencias de sibaritismo.

De esta manera nos encontramos con un hándicap muy importante, porque muchos miles de toneladas de fruta no sirven para su venta en mercados y supermercados, y no son las de aquí o las de allá, sino una parte de cada uno de muchos campos, por lo que se impone una estricta selección, cuando escasea cada vez más el personal especializado, e intentar su mejor aprovechamiento posterior, para que los costes de producción y los gastos añadidos en la recolección, transportes y manipulación no sobrecarguen más la porción de cosecha que sí que sirve para su venta final en fresco.

Esto nos lleva a lo aludido antes con los posibles cambios en el régimen de las ayudas de la UE. ¿Qué se haría entonces con esta parte de la cosecha que es estupenda, aunque no apta para el comercio en fresco? No siempre podrá ir a la industria, porque, sin ayuda directa, la recolección y el transporte suben más de lo que pagan las fábricas. ¿Tendrá que quedarse en los campos, como sugieren, por lo bajini, altos cargos del Ministerio de Agricultura? Eso sería un despropósito social, económico y mediático. Y, por cierto, recuerda aquello que dijo, medio siglo atrás, un ministro del ramo, cuando se le quejaron representantes naranjeros, por lo mal que estaban las cosas, y contestó diciendo: ‘‘Pues planten menos el año que viene’’.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad