Sábado, 11 de noviembre de 2006
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EDICIÓN IMPRESA

las varices
La presión venosa en las extremidades
Cuando se produce un retorno insuficiente, defectuoso, de la sangre al corazón como consecuencia del mal funcionamiento de las válvulas venosas, por dilatación de la vena nos encontramos ante una variz –si fuera una– o varices si fueran dos o más. Es habitual que cuando decimos varices se piense en las piernas, en los miembros inferiores pero se pueden encontrar también en el esófago, en la región anal o en los testículos, pero siempre son dilataciones venosas. Es decir que las esofágicas, las hemorroides o las varicocele (testículos) son también varices, dilataciones venosas.
Recordemos que el papel de una vena es el de transportar sangre desde los capilares al corazón y un cuerpo humano tiene más venas que arterias y se pueden localizar fácilmente, muchas tras la frontera de la piel frente a las arterias más en el interior del cuerpo, más profundas.

De paredes musculares más “ligeras” que las arterias poseen un diámetro mayor y más flexible y pueden, por tanto, acumular más sangre; en su interior existen unas válvulas que impiden el retorno de la sangre, de nuevo hacia los capilares.

Las varices, la flebitis, la trombosis son enfermedades de las venas y muchas son las circunstancias que dan lugar a su desarrollo.

La obesidad supone el mayor requerimiento de sangre procedente de las arterias y el papel de las venas, en su drenaje de esa sangre, se sobrecarga y ello puede conducir a un fallo que puede cursar en alguna de las enfermedades que se han citado como es el caso de las varices.

La válvulas situadas en el interior de la vena tiene una forma de” nido de golondrina doble” de forma que impide el reflujo de la sangre, es decir impide que vuelva al lugar de donde procedía, y permite el retorno, sin embargo, al corazón.

Cuando es “nido de golondrina falla” por una dilatación, por ejemplo, de la luz de la vena, del diámetro, se produce la variz.

No tiene la sangre venosa un “motor” como lo es el corazón para las arterias que impulse el retorno.

Ha de ser el mecanismo combinado del cuerpo al andar, por ejemplo, el que haga esa función y por ello cuando se aconseja andar es importante saber que con cada paso que se da, las 2/ 3 capas venosas situadas en las plantas de los pies se presionan, se exprimen- como cuando empujamos en un exprimidor de naranja- y combinados con los gemelos que se contraen en la pierna al andar y los movimientos del torax al respirar lo que hace de impulsor combinado para el retorno correcto de la sangre venosa al corazón.

Este mecanismo de combinación músculo esquelética se vería más lentificado cuanto más peso tuviera que arrastrar, de ahí la importancia que siempre se le da a la obesidad como un sobresfuerzo que afecta a todo el sistema.

Desde luego no hay que caer en una depresión si nuestras piernas están un poco más gruesas de lo aconsejable, aquí de lo que se trata es de hacer comprender la anatomía de la marcha y cómo de ella se puede beneficiar el flujo de sangre para evitar producirse una variz.

Nosotros podemos experimentar, ensayar en la realidad, con una tubería o con una manguera de las que se usan para regar el jardín y podemos hacer varios experimentos que nos harán comprender mejor el sistema circulatorio en una dirección, el flujo continuo por la presión de la corriente de agua proveniente del grifo, o en ninguna hasta estallar.

Hagamos un poco de física recreativa: Extendamos la tubería en el suelo y hagamos que el agua corra por dentro de ella y pisemos en el centro de la misma hasta cerrar prácticamente el paso en el extremo abierto saldrá el agua impelida con fuerza hasta vaciarse y en el extremo vinculado al grifo se irá haciendo la tubería más gruesa hasta estallar sino cerramos el grifo porque el agua no tiene salida ni en una u otra dirección.

La existencia de válvulas en el interior de las venas garantiza, en un cuerpo que disponga de las venas “limpias”, el que la sangre no retorne y se mantenga- mientras el cuerpo siga vivo, es decir “enchufado” al motor del corazón- el flujo sistemática y constantemente.

Podríamos hablar de un “milagro” con el que hemos de colaborar evitando sobrepeso y produciendo movimiento, por eso el sedentarismo es un riesgo añadido al hecho de la `posibilidad de producir varices.

Si, como hemos dicho, no andamos la presión plantar y las piernas en reposo no generan el impulso necesario para la circulación de la sangre venosa y existe el riesgo del estancamiento de la misma y por tanto una sobrecarga de la función de las vávulas y de ahí a la posible aparición de varices hay poco trecho.

Si además trabajamos en algo que requiera estar mucho tiempo de pie hacemos que el sistema no se mueva, falta ejercicio y a ello añadimos el hecho de estar a favor de la fuerza de gravedad, es decir el impulso “hacia abajo” lo que genera una mayor necesidad de esfuerzo.

Otro factor al que hacen referencia los expertos es el uso de anticonceptivos que retienen líquidos y generan fallos en el sistema valvular.

La organización del cuerpo humano ha previsto que cuando se produce un fallo de una vena haya una recirculación, es decir, un cambio de vena para que el proceso siga.

Sería, en términos simples, lo que ocurre en la circulación en las ciudades. Se corta una calle por obras, accidente o cualquier otra causa y se “redirige” el tráfico hacia otra vía alternativa con la consiguienet sobrecarga de esa vía.

Si la vía afectada es de un diámetro importante, en términos venosos de un calibre grande, el volumen de recirculación es muy alto y eso genera pesadez en las piernas, en este caso.

Los síntomas que avisan o que se dan ya cuando se tienen varices son: o pesadez, hinchazón, posible dolor en la zona y calambres nocturnos.

Si hablamos de varices en las piernas ese dolor se sitúa en la cara posterior a la altura de los gemelos cuando la vena afectada es la llamada safena esterna.

Si se produce estancamiento de la sangre en la piel es posible una complicación del tejido subcutaneo y aparece una reacción de eczema y hay que evitar el rascarse para no llegar a una lesión dermatológica.

El diagnóstico es sencillo y es el propio paciente el que, al observarse, acude al médico, al especialista, que utilizará probablemente el llamado” eco-doppler”, ese eco permite definir a que grupo de enfermedad varicosa corresponde elproblema presentado: Afectados en las safenas, más complejo, o afectados en las venas reticulares, menos grave.

La solución a estos problemas varicosos pasan por la autoayuda que supone aplicar algunos de los consejos dados antes, como no estar demasiado tiempo de pie, flexionar pies y tobillos, levantarse y andar, elevar unos pocos centímetros los pies por encima del nivel del corazón, pasear.

Existen las llamadas medias compresivas que ofrecen alivio inmediato porque comprimen las varicosidades y mejoran el retorno venoso; se usan mucho en los periodos de embarazo. Finalmente existe la cirugía.

Sin duda el conocimiento del como estamos “construidos” por dentro y el saber como funciona nuestro cuerpo puede ayudar, como en este caso, a conocernos mejor, a aplicar métodos simples de autoayuda y el evitarnos dolores, aunque , como siempre aconsejamos, el mejor conocedor del cuerpo y del como ayudar a mantenerlo en estado de salud es el médico. No nos “duela” ir a verlo.

Carlos pajuelo de arcos

 
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