Viernes, 10 de noviembre de 2006
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EDICIÓN IMPRESA

Valencia
Ramadáncon mielpara ETA
Hubo un tiempo en que se habló mucho de la papaya y sus propiedades curativas, sobre todo, cuando se rumoreó que Luc Montaigner había aconsejado el consumo de esta fruta y de otros antioxidantes al propio Juan Pablo II para sobreponerse al párkinson.

Sin embargo, viendo la evolución de las ‘‘dietas milagro’’ lo verdaderamente espectacular no es la eficacia de la papaya vaticana sino de la miel etarra. Es mano de santo, con perdón, y consigue que algunos se pongan a temblar en cuanto se empieza a tomar.

Las formas que tiene ETA de amedrentar a los españoles han cambiado sustancialmente en los últimos años, a Dios gracias. Antes amenazaban con matar, ahora amenazan con dejarse morir. Es un avance. Un avance que, no obstante, presenta demasiadas similitudes con el enfoque de los suicidas islamistas. Aunque parezca distinto, el sustrato es el mismo: unos se matan para matar y otros, para evitar que los suyos dejen de matar. En definitiva, usan la amenaza de muerte –incluso de la propia– para obtener lo que quieren.

Es cierto que el ayuno es una práctica religiosa muy beneficiosa porque purifica, hace que el creyente tome mayor conciencia de su desvalimiento y que se solidarice con aquellos que no tienen lo suficiente para vivir. No en vano, el ayuno es una práctica común a muchas religiones. Sin embargo, la dieta con miel del etarra De Juana Chaos parece que aporta el alimento exacto para ir muriéndose el tiempo suficiente como para ablandar el corazón de ZP o de Patxi López.

Ahora bien, la huelga de hambre como arma de negociación es la mejor demostración de que ETA sabe que no puede matar para conseguir lo que está a punto de lograr. Es la demostración de la debilidad de ETA. Eficaz, si no amedrenta al Gobierno. Cuando los “sacerdotes” etarras solo pueden presentarse a sí mismos como sacrificio a los dioses sanguinarios, las víctimas y quienes nunca llegarán a serlo, verdaderamente están de enhorabuena.

 
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