El Consejo de Ministros autorizó ayer a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a vender los centros de Izar de Sestao, Gijón y Sevilla a las empresas a las que adjudicó su privatización: Construcciones Navales del Norte, Factoría Juliana y Astilleros de Sevilla, respectivamente.
Izar Manises quedó fuera de este proceso al aplazarse la adjudicación de la fábrica de motores a la empresa Ros Casares. La Comisión Europea pidió aclaraciones sobre la oferta presentada por la firma valenciana.
Según fuentes de la SEPI, el proceso para la adjudicación de Izar Manises continúa, aunque no concretaron plazos. La plantilla de la fábrica de motores, por su parte, teme por su futuro. Según aseguró a Vicente Beltrán, presidente del comité de empresa, la planta tiene de momento carga de trabajo pero ‘‘a principios de año ya faltará’’, por lo que confía en que la SEPI garantice la estabilidad de los trabajadores.
Este organismo público y las federaciones del Metal de CC. OO. y UGT cerraron el jueves un acuerdo preliminar de garantías laborales por el que la SEPI se compromete, durante un periodo de diez años, a ofrecer puestos alternativos a los trabajadores en caso de que los proyectos emprendidos por los adjudicatarios entren en crisis.