Miguel Brito pidió ayer perdón al árbitro Antonio Rubinos Pérez, a quien tras el partido de El Sardinero llamó “cabrón” en tres ocasiones, según reflejó el colegiado en el acta del encuentro e informó ayer en su última edición LAS PROVINCIAS.
Miguel admitió en Paterna que había pronunciado ese insulto, aunque explicó que fue un comentario que le hizo a un compañero: “Este –en referencia al árbitro– es un cabrón”. “Me he equivocado. He dicho algo que no debía y punto. Espero que no vuelva a pasar”, afirmó el luso, que podría ser sancionado.