Una decisión repentina. Los multicines Aragón, gestionados por los hermanos César y Ernesto Sebastián, cerraron definitivamente sus puertas el viernes por la noche (madrugada del sábado). Las salas de la Avenida del Puerto ya no volverán a proyectar películas. El futuro destino del local aún no se ha decidido.
La noticia fue confirmada ayer por César Sebastián. En la fachada de los minicines pueden verse varios carteles, entre la ironía y el enfado: ‘El último en morir por favor que apague la luz’, ‘El futuro es cosa del pasado’, ‘Réquiem’, ‘Cine cerrado’. En la noche del viernes se pasaban
Los Borgia, Cabeza de perro
y
Llamando a las puertas del cielo.
La película sobre los Borja, que empezó a las once de la noche, dura casi dos horas y media. Sus secuencias finales fueron las últimas en proyectarse en las salas de los cines Aragón.
The last picture show
.
Mala racha en el centro
Es una mala noticia para los aficionados. Últimamente se han abierto varios multicines. Pero también ha habido dolorosos abandonos: hace un año se cerró el Acteón (también regido por los hermanos Sebastián) y un poco antes había ocurrido lo mismo con los multicines Martí, donde se celebraba tradicionalmente la Mostra.
Y un poco más atrás en el tiempo, nos dijeron adiós el Serrano, el Tyris, el Metropol (que se incendió), el Rex, el Goya, el Avenida, el Aula 7, el Artis... El centro de la ciudad ha perdido la memoria cinéfila.
El cierre de los Aragón es además un
navajazo en el costado
que más duele para el mejor cine español y europeo, porque en estas acogedoras salas (situadas, eso sí, en un entorno urbano bastante hostil) se había especializado en la proyección de buenas películas francesas, italianas, españolas, inglesas, centroeuropeas y nórdicas.
Los Aragón se inauguraron en 1989 con
Erik el vikingo
(Terry Jones, 1989, Inglaterra),
Navigator
(Vincent Ward, Nueva Zelanda-Australia, 1988) y
Hombres, hombres
(Doris Dorrie, 1985, Alemania).
El mayor éxito de los multicines Aragón fue
Cyrano de Bergerac
(Jean-Paul Rappenau, 1990, Francia), que se mantuvo año y medio en cartel.
Cinema Paradiso
(Giuseppe Tornatore, 1988, Italia) estuvo un año.
Delicatessen
(Caro y Jeunet, 1990, Francia),
Belle Époque
(Fernando Trueba,1992, España) y
El cartero y Pablo Neruda
(Michael Radford, 1995, Italia), también funcionaron muy bien.