La Comunitat Valenciana es la autonomía con mayor porcentaje de empresas familiares. Estas firmas generan el 70% del empleo y de la riqueza (Producto Interior Bruto –PIB–) en la Comunitat, según los datos que maneja el Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar (Ivefa). Las cifras nacionales son similares, salvo en el cómputo de negocios, 1,5 millones.
La empresa familiar adquirirá la semana próxima especial relevancia, ya que Valencia acogerá del 5 al 7 de noviembre la IX edición del Congreso Nacional de Economía Familiar. El Instituto de la Empresa Familiar –engloba a un centenar de grandes firmas nacionales– debatirá sobre el futuro de este tipo de negocios desde diferentes ámbitos, económico, político y social.
Para el desarrollo de los negocios familiares, la semana pasada el Ivefa firmó un convenio de colaboración con la Fundación Nexia
–institución nacional especializada en formación empresarial–. Mario Mariner, presidente del Ivefa, y Jaume Tomás, su homólogo en la Fundación Nexia, estrecharon sus manos en un símbolo de la alianza que ellos consideran clave para el futuro de las firmas familiares. Y es que ‘‘es necesario que las empresas evolucionen’’, subrayó Mariner.
Aunque estas firmas son las más rentables y las que menos se endeudan –aseguró Tomás tomando datos de un estudio del catedrático de Empresa Familiar Danny Miller–, estos negocios tienen ‘‘retos’’, entre ellos, hacer compatible el patrimonio personal y empresarial, afrontar el problema de la sucesión, la rivalidad familiar, la profesionalización de la gestión y el establecimiento de alianzas; a los que Mario Mariner apunta el individualismo de los empresarios, sobre todo en la primera generación.
La familia, principio y fin
Aunque los obstáculos son diversos, el principal motivo de cierre de empresas es la propia familia y su organización. ‘‘Cuando desaparece es porque no funciona la familia’’, subraya Jaume Tomás. Sólo el 13% de cierres están motivados por problemas con el negocio, mientras que el 72% de empresas que funcionan mal reconocen dificultades para sustituir al líder.
Superar estos retos es ‘‘una necesidad’’, según destaca Mariner, sobre todo ahora que la empresa familiar se enfrenta a un mundo globalizado y mucho más competitivo.
¿Es necesario un cambio en la organización actual de las empresas? El presidente de Ivefa cree que, ante todo, es preciso ‘‘reflexionar y mejorar, y si es necesario cambiar radicalmente, que nunca es aconsejable, se cambia’’.
¿Cómo se realiza esa mejora? ‘‘Estableciendo órganos de conveniencia, tanto a nivel de gobierno como de administración’’, destaca Mario Mariner, aunque, en el caso de las firmas de menor tamaño, ‘‘esta cultura no está tan cerca como pensamos’’. En estos casos, los expertos apuntan a reforzar la comunicación intergeneracional.
La unión hace la fuerza
En la Comunitat, sobre todo por el perfil de las empresas, mayoritariamente de pequeño tamaño, el avance en el campo de las alianzas es ‘‘básico’’, destaca Mario Mariner. Estas no sólo tienen que limitarse a colaboraciones financieras, sino también pueden ser tecnológicas.
Esta solución cuenta con el obstáculo de los propios líderes que, en muchos casos, prefieren tener ‘‘un pastel pequeño que un trozo de un pastel más grande’’, dice Tomás. La muestra más clara es que el porcentaje de empresas que han emprendido el camino de las alianzas es ‘‘mínimo’’.
Los expertos apuntan que el momento óptimo para buscar estas colaboraciones es en la segunda y tercera generación –precisamente momentos de mayor riesgo de desaparición– porque el capital se reparte entre hermanos, nietos... y las participaciones son menores.