Las obras de ampliación de la pista para que aterricen grandes vuelos en Manises llevan ya un mes de retraso
Los usuarios denuncian el mal estado de las instalaciones, la saturación del parking y la falta de aire acondicionado
Las obras de prolongación de la pista para que aterricen en Manises grandes aviones llevan un mes de retraso. Esta es una de las asignaturas pendientes del aeropuerto, donde las obras complican a diario su funcionamiento. El colapso del parking y los atascos en los accesos se repiten a diario entre las quejas de los pasajeros.
Quince meses. Ese es el plazo que dio el Ministerio de Fomento para ejecutar las obras de ampliación de la pista del aeropuerto de Manises. Los trabajos, que fueron adjudicados en junio de 2005, debían haber finalizado el pasado mes de septiembre, aunque siguen en marcha y sin nuevos plazos. La prolongación de la pista de Manises es una de las grandes obras del plan de remodelación de las instalaciones aeroportuarias. Este proyecto garantizará la llegada a Valencia de grandes vuelos comerciales y de mercancías.
Según los datos que maneja el Ministerio de Fomento, esta mejora incluye, además de la prolongación de la pista en 500 metros más y un ancho de 45 metros, alargar la calle de rodaje hasta la futura cabecera. Una vez se ejecute la ampliación, el apartadero podrá albergar dos aviones del tipo A-330.
Saturación
El retraso de las obras de ampliación de la pista de aterrizaje es una de las asignaturas pendientes del aeropuerto, donde se han disparado las quejas de los usuarios. La saturación de uno de los aparcamientos, como consecuencia de las obras del nuevo parking para pasajeros frente a la terminal, es uno de los obstáculos que sufren a diario. “Vengo andando casi desde el acceso del aeropuerto, donde he encontrado una plaza para aparcar. Son más de diez minutos andando con las maletas”, explicaba ayer Juan Luis Sánchez, un vecino de Torrent que iba a viajar a Sevilla.
Las obras del nuevo aparcamiento fueron adjudicadas en junio del pasado año y tienen un plazo de ejecución de 18 meses. Aunque el ritmo de construcción es el esperado, las principales quejas de los viajeros se centran en la falta de aforo para el elevado volumen de vehículos que llegan a las instalaciones.
“Viajo a Madrid una vez por semana y ya no vengo el coche, prefiero coger un taxi, aunque me resulte más caro, para no perder tanto tiempo”, se quejó Silvia Segura.
Miguel Cubells y su esposa aseguraban ayer que las obras son necesarias. “Todo lo que sea para mejorar es muy bueno, aunque hay muchos inconvenientes. El calor que hace aquí dentro es insoportable”, lamentó.
Isabel, Inés y Chelo son tres valencianas que ayer esperaban su vuelo a Menorca. “Vamos a estar 15 días de vacaciones. Esperamos tener buen tiempo y disfrutar de las playas”, explicaban. Para estas tres amigas, “las obras suponen serios inconvenientes”, especialmente si los vuelos se retrasan.
Mientras charlaban, los ruidos de las obras solapaban su animada conversación. “El aire no funciona y los accesos están fatal”, indicaban, al tiempo que reconocían que, como en cualquier reforma, “hay que pasar malos ratos para poder mejorar las instalaciones del aeropuerto”.
Descenso de pasajeros
Las opiniones encontradas de los usuarios también coinciden con las valoraciones del empresariado valenciano. El presidente del Consejo de Cámaras, Arturo Virosque, aseguró que las obras de ampliación “son esenciales para garantizar la competitividad del aeropuerto”. Sin embargo, la reciente caída de pasajeros –la primera en cuatro años– preocupa al sector empresarial. “La gestión debe cambiar para que la iniciativa privada agilice las operaciones comerciales”, aseguró. El presidente de Pro Ave, Federico Félix, reclamó que Fomento “agilice las obras” para evitar –dijo– “la mala imagen que da a la ciudad una instalación que ahora atraviesa una situación tercermundista”.
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