En la presentación del Anuario gastronómico de la Comunitat 2007, tercera entrega del crítico Antonio Vergara, escuché varias frases y reflexiones muy interesantes.
E
l poeta valenciano y Premio Nacional Carlos Marzal, uno de los presentadores del anuario, recordó una frase de Nietzche: “Somos lo que comemos”.
C
onocía el aforismo, pero ignoraba que fuese de Nietzche, pese a que durante varios años me leí casi todos sus libros (al gran pensador alemán le han caído todo tipo de sambenitos: pase, aunque con reservas, lo del príncipe del irracionalismo; lo de nazi
avant la lettre
es, simplemente, un disparate).
A
ñadió Carlos Marzal: “Hay que procurar comer mejor y ser mejores”. Para lo primero no es necesario gastarse mucho dinero, sino aprender a cocinar bien. Para lo segundo, es imprescindible olvidarse para siempre de la mala fe, cáncer moral capaz de aniquilar cualquier mente.
L
levado de ese buen ánimo (“ser mejores”), el cocinero Manolo de la Osa y este cronista hicimos ayer las paces. No se trataba de nada grave: las frecuentes tensiones entre los creadores y lo que opinamos. Una historia tan vieja como la propia información. Pelillos a la mar.
E
l chef Jean Louis Neichel, pionero de la alta cocina en España: “Los cocineros le han quitado todo el protagonismo a los maitres, anulando así el gran espectáculo del buen servicio”.
E
l crítico Lluís Ruiz Soler: “A principios de los 90 hubo un
boom
en la cocina valenciana que coincidió con el esfuerzo de los Centros de Turismo, que trajeron a la Comunitat grandes cocineros, como Ferran Adrià, y los mejores críticos, como Juan Carlos Capel. Después, la administración levantó el pie del acereador, y en este momento ya no vamos a un ritmo tan estupendo como hace unos años, aunque la cocina tradicional se está haciendo ahora mejor que antes”.