Sábado, 7 de octubre de 2006
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“La puerta que le cayó a mi hijo no es segura”
El padre de uno de los niños accidentados en el colegio Juan XXIII de Gandia afirma que los pequeños sólo jugaban y no tienen bastante fuerza para hacer caer el portón de hierro
El padre de uno de los niños accidentados en el colegio Juan XXIII de Gandia afirma que los pequeños sólo jugaban y no tienen bastante fuerza para hacer caer el portón de hierro
Pasado el susto de los primeros momentos del accidente que produjo heridas a dos pequeños tras caerles encima un portón de hierro del colegio Joan XXIII de Gandia, los padres respiran con más tranquilidad. Han tenido tiempo de reflexionar y, aunque no tienen la intención de interponer denuncia. aseguran que “la puerta no reúne las condiciones de seguridad necesarias para estar dentro de un colegio público y a la mano de los alumnos”, indicó a LAS PROVINCIAS el padre de uno de los pequeños.

El progenitor de uno de los alumnos aseguró que su hijo en ningún momento se subió arriba de la puerta, “tan sólo estaba encaramado a un reborde de la misma situado a varios centímetros del suelo junto con otro niño y de pronto saltó una soldadura y la pieza de hierro cayó sobre ellos. Por eso creo que la puerta que le cayó a mi hijo no es segura”.

Según su versión, la madre estaba situada a escasos metros de los menores que habían salido de una clase de kárate. Otros niños habían subido a este mismo poyo momentos antes dentro de lo que formaba parte de la diversión de niños de seis y siete años.

Junto a la madre había dos mujeres mas que se mantenían vigilantes y que no dieron mayor importancia a los niños porque consideraban que la puerta estaba bien sujeta. “Dos niños de seis y siete años no tienen, ni por asomo, la suficiente fuerza como para hacer saltar una puerta que debe estar bien sujeta al tratarse de un colegio”. Pero no era así a juzgar por las consecuencias.

El niño que sufrió el golpe en la cabeza fue dado de alta en la mañana de ayer y el otro, intervenido de una rotura de tibia y peroné, sigue hospitalizado. Los padres esperan ahora a ver la evolución del pequeño. La fractura seccionó el hueso limpiamente y ello puede causar que se vuelva a desplazar antes de soldarse, “con lo que sería necesaria una nueva intervención”, aseguró uno de los padres.

El mismo indicó ayer que ya se han puesto en contacto con la dirección del colegio y esperan que la investigación abierta por la Conselleria revele si había realmente un desperfecto en la puerta.

Quizá la suerte quiso que pasara una desgracia que afortunadamente los niños pueden contar. Y es que la puerta cayó sobre la pierna del niño y la cabeza del otro pero la fuerza del golpe de la pieza de hierro fue absorbida por una reborde de cemento que hay en el patio. “Si no hubiera sido así hubiera aplastado la cabeza de uno de los niños y hubiera seccionado la pierna del otro”, aseguró el padre de uno de los menores.

Las demás puertas del colegio ya están siendo revisadas palmo a palmo para certificar que no suponen el mismo peligro que la que se desplomó.



 
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