Su bolsillo se ha quedado vacío. Ya no tiene con qué costear una afición que pretende convertir en oficio. José Luis López Pampló (Valencia, 1987) es piloto de automovilismo, pero ha alcanzado un punto en el que necesita uno o varios patrocinadores que sostengan su paso por la Fórmula 3. Ha llamado a muchas puertas, pero ninguna se abre. Así que ha llegado el momento de recurrir al ingenio. Inventar o morir.
Este valenciano de 19 años ha optado por tirarse a la calle. Más o menos. Pampló, en vista de que el capital no llega de golpe, a través de una empresa, pretende construir un patrocinador a base de pequeños trozos. Algo así como empapelar una habitación con sellos. Esa es la esencia de su propuesta de patrocinio. El joven piloto pide ayudas de 20 euros. “Esto está al alcance de casi todo el mundo”, asegura.
Pampló ha iniciado una campaña para poder completar la Copa de España de Fórmula 3. Su idea es que 10.000 personas hagan posible su sueño. Porque estima que necesita alrededor de 200.000 euros para poder correr con su monoplaza en una competición que pasa por tres países: España, Portugal y Francia. “Es una competición nacional, pero traspasa nuestras fronteras. Hay pilotos de países como Brasil, Argentina, Perú o México. Compite hasta el hijo del legendario Alain Prost (conocido como El profesor, cuatro veces campeón de Formula 1)”.
La idea de pedir 20 euros es suya (está desarrollada en su web: www.pamplo.com). A cambio de esta aportación, él ofrece escribir el nombre de cada uno de sus mecenas en la carrocería del bólido. “La gente se convertirá de esta forma en parte de las carreras. Gracias a los que me ayuden podré correr”, comenta este entusiasta deportista momentos antes de presentar su campaña –“Ayuda a Pampló”– en la Universidad Politécnica de Valencia, donde cursa estudios de Ingenieria Aeronáutica.
José Luis López Pampló ha bebido de tres fuentes para dar cuerpo a este salvavidas. La primera fue Justin Wilson, piloto de Fórmula 1 (Minardi y Jaguar) y de Fórmula 3000 –una competición en la que triunfó en Cheste–, quien promovió una operación mediante la cual pedía 1.000 euros que se comprometía a reembolsar más adelante. Su segundo inspirador fue Jan Lammer, un piloto holandés que pidió ayuda para correr las 24 horas de Le Mans. Aunque el que más se asemeja a su modelo es un piloto de rallys, del montón, que intentó disputar el Campeonato de Cataluña.
Así, a golpe de 20 euros, un billete azul, pretende acercarse a los 200.000 euros que le permitirían completar los ocho certámenes –con dos carreras cada uno– de la Copa de España de Fórmula 3, desde donde espera dar el salto al Campeonato de España de F-3, en el cual se corre con monoplazas nuevos. Esta cifra es lo que él considera el mínimo para darle a su equipo, el RSC Sport, todo lo necesario para luchar por los triunfos.
Porque Pampló es un buen piloto. Después de cuatro años en los karts dio el salto a la Fórmula Júnior 1.600. La temporada pasada, la segunda con monoplazas, firmó el tercer puesto en el Master Junior Fórmula. Ahora dice ir en ascenso y de Portugal, del circuito de Estoril, ya regresó con una esperanzadora segunda posición. “Ya me voy entonando”, advierte este joven de carácter totalmente contrario al lacónico Leonard Cohen, uno de sus músicos predilectos.
Aunque confía en que su gran momento llegue en las dos siguientes carreras, en su circuito, en casa, en Cheste. Allí espera que su coche pueda despuntar mientras luce el nombre de aquellas personas que hayan apostado 20 euros por él. Un sueño bien barato.